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A El Reino Unido de Gran Bretaña e
Irlanda fue mucho más que el espacio comprendido por las Islas
Británicas. Fue la cabeza de un vasto imperio colonial. Todo escolar
podía comprender, viendo en el mapamundi coloreados en rojo los
territorios sobre los que Su Majestad ejercía la soberanía, las
dimensiones e importancia de este Imperio. La
existencia de las colonias incidió en múltiples aspectos de la vida
británica pero sobre todo resultó determinante en la configuración de
la política exterior, esencialmente destinada a mantener e incrementar la
herencia colonial. En la pantalla de la izquierda figura un mapamundi de
la década de 1850, incluido en la colección
de mapas electrónicos de la Biblioteca del Congreso de Washington.
Con el paso del tiempo las manchas rojas aumentaron. Parte de esta
sección del dossier está dedicada a comentar cómo y por qué se produjo
esta expansión. |
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B A
lo largo de la época victoriana la aportación en hombres a la defensa de
la metrópoli y su Imperio supuso para la población del Reino un moderado
esfuerzo, a pesar de la amplitud y dispersión de las posesiones
coloniales: entre el 1% y el 2% de los varones formaron parte del
ejército. Esta baja proporción se explica porque tanto la India como las
colonias de autogobierno aportaron soldados propios. Véanse los datos de
los siguientes cuadros:
-
1
Proporción de hombres bajo las armas: tras el fuerte descenso
posterior a las guerras napoleónicas, no se vuelven a alcanzar las
cifras relativas de comienzos del siglo XIX. El
alza de los efectivos que se produce en torno a 1855-60 responde a la
Guerra de Crimea, al motín de la India y al temor a una invasión
francesa. El incremento más sostenido a partir de las últimas
décadas del siglo se debe al aumento de objetivos a defender a
resultas de la expansión imperial, a la guerra bóer y a la
intensificación de las rivalidades entre potencias coloniales. Pero
incluso contabilizando la reserva disponible para operaciones fuera de
territorio británico el porcentaje de población militar queda lejos
del 2,5 % existente en 1815. Fuente: Edward M. Spiers, The Army and Society
1815-1914, Londres, Longman, 1980, p. 36
-
2
Distribución de los efectivos del ejército, 1848 y 1881: la India
absorbe la mayor parte de las tropas británicas estacionadas en el
exterior pero también aporta la mayoría de los soldados necesarios
para su defensa, aunque su número disminuye tras la revuelta de 1857.
Fuente: elaborado a partir de A.N. Porter (ed.), Atlas of British
overseas expansion, Londres, Routledge, 1991, pp. 119-120
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C
Durante todo el siglo XIX el ejército británico fue un ejército compuesto por
voluntarios, procedentes de los estratos bajos de la sociedad, y dirigido
por oficiales entre los que predominaba la extracción aristocrática y
era frecuente, hasta las reformas de 1871, la promoción mediante la
compra del cargo.
-
1 Ocupación
civil previa de los reclutas, 1861-1903. Los trabajadores sin
cualificar constituyen
el componente mayoritario de los integrantes de la tropa, en
proporción que tiende a crecer con el transcurso del tiempo. Para
estas personas el ejército ofrecía una salida pero para la
institución creó problemas de motivación y disciplina similares a
los de otros ejércitos europeos en los que tampoco existió durante
la mayor parte del siglo XIX el reclutamiento generalizado. Fuente:
Spiers, The Army and Society, p.
46
-
2 Extracción
social de coroneles y generales, 1854-1914. La alta oficialidad
procede en su mayor parte de la aristocracia terrateniente o de familias
militares, situación que permanece constante a lo largo del período.
Para los segundones de la aristocracia la carrera militar resultaba
atractiva porque era una profesión socialmente prestigiosa y adecuada
a los valores cultivados por esta clase social. Fuentes: Edward M.
Spiers, The army and society, 1815-1914, Londres, Longman, 1980, p. 8;
E. M. Spiers, The late Victorian army, 1868-1902, Manchester, MUP,
1992, p. 94
-
3 Coste de la
compra de las comisiones (1855). El pago de una cantidad en concepto
de comisión para asegurarse la promoción dentro de la oficialidad
era una práctica común dentro del ejército, con la excepción
notable de los cuerpos especializados (artillería, ingenieros).
Quienes cumplían con los requisitos para el ascenso tenían que pagar
por él para hacerlo efectivo. El sistema perduró hasta 1871. En 1855
el precio pagado para lograr la promoción era más alto que la cantidad establecida
inicialmente (1821) y suponía una cifra que podía superar en diez o
más veces el sueldo anual. Fuente: L.C.B. Seaman, Victorian England,
Londres, Methuen, 1973, p. 204
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D La
flota de guerra fue esencial para la seguridad del Reino Unido y el
mantenimiento de su Imperio, aunque no absorbió tantos hombres y recursos
como el ejército. La superioridad marítima heredada de las guerras
napoleónicas pudo mantenerse durante más de medio siglo sin excesivos
problemas, pese a episódicas amenazas francesas. Dos de los nuevos tipos
de barco de guerra que contribuyeron a asegurar este predominio fueron la
cañonera y el acorazado. En el tramo final de la época victoriana el
Reino Unido seguía disponiendo de la mayor marina de guerra del mundo,
con bases repartidas por todo el globo, pero la supremacía resultaba cada
vez más difícil de mantener debido a la aparición de nuevos
competidores.
-
1 Cañonera.
Buque a vapor de pequeño calado y bien armado, apto para adentrarse
aguas arriba de los ríos. Esta imagen, tomada de la web Hyde
County, corresponde al Monticello,
cañonera norteamericana empleada durante la Guerra de Secesión.
Embarcaciones similares fueron utilizadas por la marina británica en
la primera Guerra del Opio (1839-1842) y se mantuvieron en el
escenario asiático durante muchos años.
-
2 Acorazado.
Buque a vapor con el casco revestido de hierro, menos vulnerable al
fuego enemigo. El Warrior
fue el primer acorazado de la Armada Británica (1861), construido en
respuesta al primer acorazado francés (Gloire, 1860). Sus
dimensiones y poder de fuego, superiores a su antagonista francés,
daban a entender el propósito británico de mantener la supremacía
marítima tras dos décadas de cierto descuido durante las cuales se
había llegado incluso a temer la posibilidad de una invasión por
mar. La imagen pertenece a la John's
Nautical & Boatbuilding page.
-
3 Bases
navales de importancia y estaciones de aprovisionamiento de carbón
del Imperio Británico en 1900. El mapa muestra la ubicua presencia
británica en los mares, acorde con la importancia que las teorías de
la época atribuían al dominio del mar y al esfuerzo que, desde 1889,
el gobierno británico estaba realizando, con la intención de
mantener una flota tan poderosa como la suma de las fuerzas de sus dos
siguientes competidores. Pero recientes desarrollos estaban comenzando
a poner en duda la importancia estratégica de la marina: las líneas
de ferrocarril transcontinentales permitían situar tropas en puntos
lejanos hasta entonces solamente accesibles por mar y el bloqueo
marítimo iba dejando de ser decisivo debido al auxilio del propio
ferrocarril, al desarrollo de armas antibloqueo y a la falta de
autonomía de los buques, necesitados de aprovisionamiento de carbón.
Fuente: Aaron L. Friedberg, The
Weary Titan: Britain and the Experience of Relative Decline, 1895-1905,
Princeton, Princeton Univ. Press, 1988, p. 136
En esta sección de la web oficial de la Royal
Navy hay una síntesis de la historia de la marina de guerra
británica entre 1815 y 1914 |
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|
E En
el siglo transcurrido entre la finalización de las Guerras napoleónicas
(1815) y el inicio de la Primera Guerra Mundial (1914) el Imperio
británico no cesó de expandirse, aunque las modalidades y causas de esta
expansión han sido objeto de discusión entre los historiadores. Para
muchos de ellos hacia 1870 se produce la aparición de un nuevo imperialismo, en un
contexto de rivalidad entre potencias coloniales. Pero Gallagher
y Robinson han insistido en la continuidad durante todo el siglo de un
imperialismo caracterizado por la adhesión al libre comercio y la
existencia de un imperialismo informal que enmascaró el crecimiento del
dominio colonial británico en las décadas anteriores a 1870. En los
siguientes cuadros y mapas se puede observar el crecimiento del Imperio
británico durante todo el período:
-
1 El Imperio
británico en 1820: el Reino Unido poseía un vasto imperio cuando los demás países, si
exceptuamos las viejas potencias coloniales de la Península Ibérica y
Holanda, tenían escasos territorios fuera de sus metrópolis. Los
núcleos más importantes de este imperio se sitúan en India y
Canadá y, secundariamente, en Australia, las Antillas y la costa del
golfo de Guinea. El imperio se había beneficiado de las adquisiciones
estratégicas obtenidas durante las guerras napoleónicas a expensas
de Holanda, Francia y España. Fuente: Canales, La Inglaterra victoriana, p. 293
-
2 Evolución de
la importancia de las colonias, 1826-1913: tanto por su extensión
como por su población, el Reino Unido fue siempre la máxima potencia
colonial, pese al crecimiento de otros imperios coloniales a partir de
las últimas décadas del siglo XIX. El corte en la década de 1870
permite comprobar que en el Reino Unido este crecimiento fue tan
vigoroso antes de esta fecha como después, cuando se desató la
carrera imperialista. Fuente: Paul Bairoch, "European trade
policy, 1815-1914", Cambridge
Economic History of Europe, vol. VIII, Cambridge, CUP, p. 105
-
3 El Imperio
británico en 1914: la quinta parte de la población y de la superficie
del planeta componen un imperio extendido por todo el globo. Los
principales cambios respecto al mapa anterior (1820) han consistido en
una más completa ocupación de Canadá, el subcontinente Indio y sus
márgenes y Australia, así como en la inclusión de amplias porciones
de Africa, principalmente a lo largo del eje Egipto-Sudáfrica, y de
enclaves en Extremo Oriente. En el orden administrativo, las colonias
habitadas por población mayoritariamente blanca (Canadá, Australia,
Nueva Zelanda y El Cabo) han obtenido un cierto grado de autonomía. Fuente: Canales, La Inglaterra victoriana, p.
306
Varios puntos de la red a
tener en cuenta:
-
The British Empire es un extenso y
cuidado lugar dedicado al Imperio británico
-
La Victorian Web ha reunido en esta
sección diversas páginas sobre el Imperio británico
-
British Empire and Commonwealth es
un lugar dedicado al ejército imperial británico, con amplia
información, pero de carácter casi exclusivamente militar y con
mayor énfasis en las etapas recientes
-
Britain's Empire in 1815 es un
breve artículo de Michael Porter, incluido en la sección
Empire and sea power
de la web de historia de la BBC > Church and State)
-
El artículo de A.G. Hopkins, British imperialism. A review and a
revision, en Refresh, n 7 (1988)
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F Durante
toda la época victoriana la India fue la más importante colonia británica, la joya de
la corona, aunque los
antiguos territorios bajo la administración de la Compañía de las
Indias Orientales no fueron controlados directamente por el estado
británico hasta 1858, tras la rebelión de 1857. La proclamación de
Victoria como emperatriz de la India (1876) fue el reconocimiento de la
posición clave de esta colonia.
-
1 Posesiones
británicas en la India. El mapa permite observar dos rasgos del
control británico sobre la India: el carácter temprano de su
conquista, prácticamente completada en la década de 1850, y el
mantenimiento de estados semiindependientes dentro de la colonia. La
rebelión de 1857, que se centró en áreas del centro-norte de India,
no supuso a estos efectos una divisoria, aunque sí representó un
cambio en la situación administrativa de la colonia, que pasó (1858)
a depender de la corona, representada por un
virrey. Fuente: Ronald Hyam, Britain's Imperial century, 1815-1914,
Londres, Macmillan, 1993, p. 135
-
2 Exportaciones
de la India Británica a China, 1827-1858: la forzada apertura del
mercado indio a las importaciones británicas provocó, además de la
ruina de la industria textil propia, un desequilibrio en el comercio
entre ambos territorios que la India compensó con una balanza
comercial favorable con terceros países, entre ellos China, receptora
de opio sobre todo en los años
previos a 1840. La presencia entre estas exportaciones del índigo, un
colorante de origen vegetal usado en la industria textil, y del
algodón en rama, juntamente con la escasa exportación de
manufacturados de algodón nos habla de la supeditación de la India a
los intereses de la economía británica. Fuente: Dietmar
Rothermund, An economic history of India, Nueva Delhi, Manohar, 1988, p. 27
-
3
El cultivo de opio en la India y la exportación del producto a China
no fue solamente un cínico procedimiento de obtener pingües beneficios
en las relaciones con China. También ha de entenderse en un contexto en el que el
consumo del opio en la metrópoli era visto con cierta complacencia,
pues se consideraba una droga sedativa de la que se desconocían los
efectos adictivos. La imagen de la izquierda, una pipa de opio, remite
a la página Opium and Empire in Victorian Britain, una breve
descripción sobre el tema
En la red:
-
British India es una sección de Manas,
lugar dedicado a la cultura e historia indias, que contiene una breve
historia de la India bajo el dominio colonial británico
-
Victorian and Pre-Victorian Colonial
Indian es una sección de la Victorian Web en la que se
recoge la información sobre la India incluida en dicha web
-
The British Empire tiene, en su
sección de artículos, dos textos de interés: The
British Press and the Indian Mutiny y The
Indian Caste System, ambos escritos por Kevin Hobson
-
British India and the
Great Rebellion of 1857 es un breve artículo de Peter Marshall, incluido
en la sección
Victorians
de la web de historia de la BBC
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G China
sufrió la aplicación del principio de libre comercio, utilizado para
forzar la entrada de mercancías británicas y europeas. El episodio más
significativo fue la Primera Guerra del Opio (1839-1842), en la que la resistencia de
las autoridades chinas a la entrada de opio sirvió de pretexto para la
declaración de guerra. Los siguientes mapas precisan la presencia
británica en China y en el sudeste asiático:
-
1 Presencia
británica en China, 1840-1945: a partir de 1842, y gracias al tratado de
Nankín que puso fin a la Primera Guerra
del Opio, el Reino Unido dispone de enclaves costeros y puertos
abiertos al comercio, aumentados al término de la Segunda Guerra del
Opio (1858). A esta temprana presencia británica en la costa
suroriental, debida a razones económicas, se sumó al final de la
época victoriana el interés estratégico por el Tibet y las áreas
adyacentes, en el contexto de rivalidad con Rusia en Asia Central. Fuente:
Martin Gilbert, The Dent Atlas of British History, Londres, J.M. Dent,
1993, mapa
92, modificado
-
2 Presencia
británica en el Sureste Asiático. El núcleo inicial lo forman los
antiguos establecimientos del Estrecho (Penang, 1786, Singapur, 1819 y
Malaca, 1824), desde el que entre 1874 y 1896 se amplió la influencia
sobre la totalidad de la península malaya ante las expectativas
económicas abiertas por la explotación de las minas de estaño y las
plantaciones de caucho y el temor al desembarco de otras potencias
rivales. Igual destino experimentaron los territorios del norte de la
isla de Borneo, reunidos en un protectorado en la década de 1880.
Otro núcleo de expansión, ligado administrativamente a la India, se
situó en Birmania, anexionada en su totalidad tras la tercera guerra
anglobirmana (1885), para evitar la influencia francesa sobre el reino
birmano. Fuente: Hyam, British Imperial,
p. 207
The Opium War and Foreign Encroachment
es una sección de Asia
for educators, de la Columbia University. Incluye textos de
época |
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H En
las últimas décadas del siglo XIX las diversas potencias industriales
pugnaron por adquirir colonias. El elemento más destacado de esta carrera
imperial fue el reparto de Africa. El Reino Unido, que ya disponía de un
extenso imperio, participó en este reparto, de forma que al término de
la época victoriana sus colonias se habían ampliado considerablemente.
-
1 Reparto de los
continentes y tamaño de los Imperios. Comparación entre 1876 y 1900:
la carrera por la adquisición de imperios coloniales en el último
cuarto de siglo es, sobre todo, una carrera por el reparto de Africa
(la superficie bajo control colonial pasa del 10% a casi el 90%),
aunque también se producen adquisiciones significativas en Asia
meridional a cargo del Reino Unido y Francia. Fuente: René Girault, Diplomatie européenne et
impérialismes, 1871-1914, París, Masson, 1996, p. 150
-
2 Mapa de Africa
en 1900. Cuando el reparto de Africa está prácticamente cerrado el Reino Unido,
junto con Francia uno de sus mayores beneficiarios, ha conseguido afianzar sus posesiones en el
Norte (valle del Nilo) y sur (Suráfrica) del continente, en parte
debido a la propia dinámica subimperialista generada por estos focos
iniciales, pero sin
lograr comunicar ambos extremos. Fuente: The Penguin Atlas of
African History, 1995
-
3 Adquisiciones
coloniales del Reino Unido, 1870-1900. El listado permite
comprobar que la fuerte implantación británica en Africa se realiza
sin olvidar la adquisición de enclaves estratégicos en otros
continentes, como Chipre o las islas Fidji, y la creación de un
glacis defensivo en torno a la India para prevenirse de las
pretensiones rusas o francesas. La amplitud de las conquistas demuestra que también el
Reino Unido estuvo inmerso en estos años en un importante esfuerzo
imperialista. Fuente: John A. Hobson, Estudio del Imperialismo,
Madrid, Alianza, 1981 (1902), p. 40
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I A
partir de 1870 se modifican las circunstancias económicas, sociales y
políticas que rodean la expansión imperial. En el terreno económico, la
desaceleración del crecimiento y el aumento del proteccionismo hacen de
la búsqueda y control de nuevos mercados un objetivo prioritario. El
aumento de las inversiones también conlleva la necesidad de un mayor
control de las áreas en las que se invierte. Pero una explicación en
términos básicamente económicos del Imperialismo resulta inapropiada:
pese al estrechamiento de los vínculos económicos entre metrópoli y
colonias, los flujos comerciales se siguen realizando en mayor medida con
otras áreas y las inversiones se siguen situando mayoritariamente en
territorios distintos de los del Imperio.
-
1 Comercio del
Reino Unido, 1870-1909. Si bien la distribución por áreas no distingue
entre las colonias y los territorios que no lo son, la escasa
participación de Africa y Asia en los flujos comerciales es una
evidencia del carácter minoritario del comercio con las colonias,
pese a una clara tendencia al aumento de las exportaciones británicas
a estas áreas. Fuente: Bernard Porter, The Lion's share. A short
history of the British imperialism, 1850-1983, Londres, Longman, 1984, pp.
120-121
-
2 Exportaciones
británicas al Imperio, 1870-1913. La tendencia al crecimiento de la importancia
de los mercados coloniales se evidencia mejor en este cuadro: la parte
de las exportaciones de artículos relevantes, como los textiles y la
maquinaria, que va a parar a estos mercados aumenta bastante a
lo largo del período, pero sin
llegar a ser casi nunca mayoritaria. Fuente: Michael
W. Doyle, Empires, Ithaca, Cornell University Press, 1986, p.
285
-
3 Inversiones
británicas en el exterior, 1865-1914. Las inversiones en el Imperio en forma de
préstamos al gobierno y participación minoritaria en empresas
exteriores (inversiones de cartera) suponen el 40% de las inversiones
de este tipo acumuladas entre 1865 y 1914 y se acercan a la mitad del
total si se consideran solamente los años más cercanos a 1914. Pero
Africa, el continente más deseado, recibe únicamente el 11% de las
inversiones acumuladas durante el mencionado período. El gráfico
también permite observar hacia qué sectores se dirigen estas
inversiones (ferrocarril y obras públicas, sobre todo) y quiénes las
captan (más la iniciativa privada que los gobiernos). Fuente: Hyam, British
Imperial, p. 26
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J Tampoco
una medición en términos exclusivamente económicos de los resultados
obtenidos de la explotación del Imperio, un intento en el que se inscribe
la polémica sobre los "costes y beneficios" que estuvo de
actualidad en la década de 1980 y en los comienzos de la de 1990, resulta del todo
satisfactoria. Porque el Imperio aportó otros beneficios que, como el
suministro más barato de productos a la metrópoli o la recepción de
inmigrantes, no aparecen en un balance contable.
-
1 Rentas
de los capitales invertidos en el Reino Unido, en el Imperio y en el
exterior: la rentabilidad de las inversiones situadas en las colonias es
la más baja de todas precisamente en el período de mayor pujanza
imperialista, 1885-1912. Si se acepta la validez de estos datos
(representativos de un conjunto de 500 firmas que operaban en la Bolsa
de Londres), fueron
las expectativas de beneficios, pero no los beneficios, las que
guiaron a los inversionistas. Fuente: Patrick O'Brien, "The
costs and benefits of British imperialism", Past and Present, n. 120
(1988), p. 179
-
2 Los costes de
la defensa: impuestos y gastos militares por persona, 1860-1914. No
sólo invertir en el Imperio resultaba un negocio poco rentable, sino
que además la
factura a pagar por el mantenimiento del Imperio era más
elevada que la de los competidores británicos, pues los costes de su
defensa, mayores que los que tenían que soportar otros países
industrializados, recaían muy mayoritariamente sobre la población de
la metrópoli. Fuente: O'Brien, "The costs and benefits of
British imperialism", p. 187
-
3 Los costes de
la defensa: porcentajes de la renta nacional británica dedicados a
gastos militares. Los datos que aquí se presentan son muy distintos
de la anterior estimación y muestran unos costes menores o similares a los de otras
potencias (Francia y Alemania), con
la excepción de los años de la guerra bóer. Parte de esta
diferencia se debe a que en este caso el coste se expresa en términos
proporcionales a la riqueza de cada país, una medida más real del
esfuerzo requerido. Por otro lado, y además de la mayor extensión
del territorio a defender en el caso británico, cualquier cálculo
del coste del mantenimiento del imperio ha de tener en cuenta la
contrapartida militar que ofrecieron las posesiones británicas,
utilizadas tanto en la defensa de su propio territorio como en otras
operaciones más allá del mismo, en especial durante la Primera
Guerra Mundial. Fuente: Avner Offer, "The British Empire,
1970-1914. A waste of money?", Economic History Review (1993), p. 225
-
4 Número y
destino de los emigrantes del Reino Unido: entre 1870 y 1914 más de
una de cada tres personas se dirigen a las colonias, un porcentaje que
aumenta hasta el 50% de considerar solamente el decenio anterior a
1914. Además de ser una válvula de escape a las posibles tensiones
sociales gracias a su capacidad de absorción de un importante flujo
de inmigrantes, las colonias también contribuyeron a mejorar el nivel
de vida de la población británica al facilitar alimentos y materias
primas baratas y, de una manera más difusa pero igualmente
importante, aportaron a los habitantes de la metrópoli dosis de
autocomplacencia y orgullo patriótico. Fuente: Porter,
Atlas, p. 85
Was the British Empire 1870-1914 a Waste of
Money? es un breve ensayo que recoge la discusión sobre los
costes y beneficios del Imperio, realizado por un graduado británico en
historia, NIcholas Richards, . |
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K Además
de móviles económicos, existieron otras motivaciones que impulsaron el
Imperialismo. Políticas, sociales e ideológicas. Dos fragmentos de
discursos de dirigentes conservadores británicos, Salisbury y Chamberlain,
permiten comprobar la presencia de algunos de estos impulsos. Ideólogos
de la expansión imperial como Seeley proporcionaron el instrumental
teórico de los planteamientos imperialistas.
-
1 Una teoría
darwinista de la competencia entre naciones: discurso de Salisbury (Albert
Hall, 4 mayo 1898). Según Darwin, era únicamente en la naturaleza
donde regía la evolución de las especies mediante selección de los
organismos mejor adaptados, pero pronto Spencer, contemporáneo de
Darwin, aplicó a la sociedad humana la idea originaria de Darwin y
más adelante se entendió que la lucha por la supervivencia se
producía entre naciones. Esta última interpretación impregna el
vocabulario del líder político conservador. Fuente: L.C.B. Seaman, Victorian
England. Aspects of English and Imperial history, 1837-1901, Londres,
Methuen, 1973, p.
375
-
2 El Imperio
como deber: discurso de Chamberlain (Royal Colonial Institute, 31
marzo 1897). El antes político liberal y desde 1895 ministro de
Colonias con los conservadores fue uno de los adalides del
imperialismo. En este texto defiende la necesidad una unión más estrecha de todos los
componentes de ascendencia británica del Imperio para asegurar la
hegemonía británica en una era de grandes imperios, así como la
obligación de exportar la civilización a los pueblos
bárbaros, incluso si éstos se resisten. El deber moral de transmitir
la religión y la cultura a los pueblos inferiores, a quienes el
racismo imperante considera incapaces de superarse por sí mismos, se
asienta en la creencia en la superioridad y universalidad de los
valores cristianos, especialmente los propios del país. Fuente: Mr. Chamberlain's
Speeches (ed. C.W.Boyd), 1914, 2 vols; II, pp. 1-6; reproducido en
Handcock, English Historical Documents, vol. XII (2), pp. 388-391
-
3 La necesidad
del Imperio. Este texto pertenece a un libro de gran impacto por el
tono didáctico de sus
planteamientos. Su autor, Seeley, argumenta en él que lo más significativo de la
historia británica de los últimos siglos, por encima de los avances
en el terreno de la libertad y de la democracia, ha sido la creación del
Imperio. Para seguirse manteniendo como un gran estado, equiparable a
Estados y Rusia, ha de conservarlo. Otros historiadores de
la época defendieron también ideas de estas características. Fuente: John
Robert Seeley, The expansion of England, Londres, 1883
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|
L La
ideología imperialista se vio favorecida por la existencia de una activa
propaganda, sobre todo a cargo de instancias no oficiales, que halló en
los nuevos medios proporcionados por el music hall, la literatura
destinada al público juvenil, la prensa sensacionalista y el incipiente
mercado de masas un vehículo adecuado para su difusión.
-
1 La captura del rey zulú.
Punch, 19-3-1879. Esta caricatura y la siguiente proceden de la
revista Punch, una publicación satírica de amplia difusión entre la
clase media, y son ilustrativas de
la difusión
entre la población británica de los clichés racistas con que eran
vistos los zulúes en la época de su enfrentamiento con Gran Bretaña.
Obsérvense la vestimenta característica del salvaje y los rasgos de
su cara y el perfil huidizo de su frente, típicos de una raza
inferior. Comentario de Alison Abruzzese. En The
Punch Cartoons Page, un proyecto dirigido por Anthony Wohl
-
2 Una lección. Punch, 1-3-1879.
Se repiten la semidesnudez del zulú y los rasgos simiescos de su
cara. Comentario de Elizabeth Hires. En The
Punch Cartoons Page, un proyecto dirigido por Anthony Wohl
-
3 Propaganda
comercial. La utilización de imágenes y símbolos imperiales en los
anuncios de productos de amplio consumo resulta relativamente
frecuente desde las últimas décadas del siglo XIX, coincidiendo con
el desarrollo del mercado de masas. Los 16 anuncios seleccionados en
la sección
Advertising
de la web
The British
Empire procuran mediante el uso de una simbología muy
explícita (banderas y escudos, soldados o marines, exploradores,
políticos identificables por su vocación imperialista, la Corona,
el mapamundi con las posesiones británicas...) vincular el
producto que se anuncia (en su mayoría alimentos: galletas,
chocolate, mostaza, bizcochos o café) con las bondades del
Imperio, en la confianza de que esta asociación favorecerá su
adquisición por un consumidor británico sensible al patriotismo
imperialista. La repetición de este tipo de anuncios contribuyó a
familiarizar al público con la causa del Imperio
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 |
M
Aunque se
trata de un tema polémico, hay suficientes indicios para poder afirmar que
los trabajadores no estuvieron al
margen del patriotismo belicista, conocido como jingoísmo desde que la
expresión By Jingo se usó en 1878 en un music-hall que invitaba a
oponerse a la expansión rusa en los Balcanes. Si amplios sectores de la
población hubiesen sido poco receptivos difícilmente habrían prosperado
una serie de iniciativas comerciales (music hall, anuncios de artículos
de consumo envueltos en una clara simbología imperialista, prensa de gran
tirada y contenido proimperialista) porque los empresarios no habrían
arriesgado su dinero en un mercado hostil. Pulsando la pantalla adjunta se
accede al texto, sin traducir, de
la letra de la canción By Jingo.
-
Patriotism or pleasure? es
un artículo de Lorna Jackson en el que se plantean las razones del éxito
entre la población trabajadora de los Volunteers, la fuerza armada de
carácter voluntario creada en 1859. Está publicado en
The
Sports Historian, 19, 1 (May 1999)
|
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N Dos
de las principales áreas de expansión colonial británica en esta era
del imperialismo fueron el valle del Nilo y el extremo meridional de
Africa. Ambos casos son un ejemplo de la variedad de influencias que
impulsaron la expansión imperial
-
1 El Valle del
Nilo. La ocupación británica de Egipto se produjo en 1882,
propiciada por la defensa de los intereses financieros, comerciales y
estratégicos (aumentados con la apertura del canal de Suez) y por el
temor a una presencia francesa. Sudán, territorio vinculado a Egipto,
fue controlado definitivamente en 1898, luego de un primer intento que
acabó con la derrota y muerte de la expedición del general Gordon
(1885) y tras rechazar las pretensiones francesas sobre la zona
(incidente de Fashoda, 1898). Fuente:
Hyam, British Imperial century, p. 51
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2 La ocupación
de Egipto se consumó durante el mandato de Gladstone, un político que
había criticado la orientación imperialista de su predecesor Disraeli.
La impopularidad del jedive Tawfiq, un gobernante impuesto por
británicos y franceses en 1879 porque se avino a aceptar el control de
las finanzas egipcias por los representantes europeos, condujo a la
formación de un amplio frente nacionalista encabezado por el coronel
Urabi, que se hizo con el control del ministerio de la Guerra. La
presión francobritánica condujo al estallido de violentas protestas en
Alejandría y la réplica unilateral de Gran Bretaña, que bombardeó la
ciudad con su flota (julio de 1882) y restableció la autoridad del
jedive. Al mes siguiente un ejército británico de 20.000 al mando de
Wolseley se adentró en el país y en setiembre derrotó a las fuerzas de
Urabi. La caricatura de la izquierda recoge de forma humorística el
enfrentamiento entre el líder nacionalista y el militar británico.
Apareció el 16 de setiembre de 1886 en el semanario ilustrado
estadounidense Harper's Weekly, reproducido en
Harpweek, una base de datos
con el contenido del semanario entre 1857 y 1812, con acceso por ahora
gratuito. Se puede encontrar más información sobre el contexto en el
que se produjo la ocupación británica en
From intervention to
occupation, 1876-82, parte de una más amplia web
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3 Suráfrica.
La presencia británica en el extremo meridional de Africa se inició
mucho antes, con la ocupación de la colonia holandesa de El Cabo
durante las Guerras Napoleónicas (1806). Pero no hubo un verdadero
interés por la zona hasta más allá de 1860, cuando se descubrieron
minas de diamantes en Griqualand. Desde entonces el Reino Unido pugnó
por controlar las repúblicas de Orange y Transvaal, establecidas por
los colonos holandeses que marcharon de El Cabo descontentos con la
administración británica. El conflicto, agravado por el
descubrimiento de oro en Transvaal, la cercana presencia alemana en el
Africa suroccidental y la expansión británica por iniciativa privada
en Rhodesia, acabó en una costosa guerra contra las repúblicas
bóers (1899-1902), integradas finalmente en la Unión
Sudafricana (1910). Fuente: Sellman,
Modern British, p. 47
Diversos lugares en la red proporcionan
información sobre la expansión británica en el sur de Africa:
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History of the Anglo-Zulu war incluye
información e imágenes de esta guerra colonial (1878)
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Zulu: the true story es un breve artículo de Saul Davis,
incluido en la sección
Victorians
de la web de historia de la BBC
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Shula Marks on the South African War contiene el artículo de
Shula Marks (Univ. de Londres) Rewriting the South African War,
en la publicación virtual H-Africa (mayo 2003). Se trata de un
estado de la cuestión sobre la Guerra Bóer (1899-1902) a la luz de
las publicaciones recientes
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Ñ
La política exterior británica a lo
largo de toda la época victoriana giró en torno a tres objetivos
básicos: evitar la aparición de un poder dominante en el continente
europeo, mantener la posesión de la India y disponer de la supremacía de
los mares y con ella el control de las rutas comerciales. Estos objetivos
se consiguieron sin tener que participar en graves conflictos militares
hasta la Guerra de Crimea. El Reino Unido pudo permitirse hasta entonces,
y en menor medida en la década de gobierno de Palmerston, no inmiscuirse
en la política europea excepto para defender los intereses británicos en
nombre de las libertades. Es la posición sostenida por Palmerston en el
discurso al Parlamento (1 marzo 1848) incluido en la pantalla adjunta. Fuente: Hansard,
3rd ser., XCVII, pp. 122-123 (reproducido en M.E. Chamberlain, British
Foreign Policy in the age of Palmerston, Londres, Longman, 1980, p. 123)
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O
En la guerra de Crimea (1854-1856) confluyeron la
preocupación por el equilibrio europeo y la amenaza que para el control
de la India podía representar el desmembramiento del Imperio otomano en
beneficio de Rusia. Aunque el resultado de la guerra fue favorable a los
intereses británicos, su alto coste en dinero y vidas humanas y la imagen
de ineficiencia evidenciada por los mandos militares desataron unas
protestas que inicialmente habían quedado confinadas al ala radical
del naciente partido Liberal.
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1 Mapa de la
península Crimea, con las áreas en las que se desarrolló la guerra.
La guerra tuvo su escenario inicial en la península balcánica, donde
las tropas francobritánicas expulsaron a los rusos de Moldavia y
Valaquia (1854), pero las operaciones pronto se trasladaron a la
península de Crimea, donde los aliados intentaron acabar con la base
marítima rusa de Sebastopol. El largo sitio de la ciudad y las
batallas por el control de sus accesos (1854-1855) fueron los
episodios más significativos de una guerra en la que las
enfermedades, el frío y el hambre fueron los mayores enemigos de los
ejércitos sitiadores. Fuente: The
Crimean War 1854-1856
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2 Dos posiciones
contrapuestas ante la guerra de Crimea: el whig Russell y el radical
Bright discrepan en 1854 sobre la conveniencia de la guerra. El
pacifismo de Bright, fundamentado en el coste de la intervención,
tenía pocos seguidores fuera de un puñado de radicales, algo que el
propio Bright pudo comprobar a su costa cuando en las siguientes
elecciones (1857) perdió su escaño. La postura de Russell de asociar
la defensa activa de las libertades con los intereses y la prosperidad
británica era parecida a la de Palmerston, por entonces temporalmente
alejado de la dirección de la política exterior. Fuente: Byrne, Britain and the European
Powers, pp. 96 y 98
Los
siguientes lugares ofrecen información sobre la Guerra de Crimea:
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P En
el último tercio del siglo XIX los Conservadores fueron quienes
defendieron una política de mayor implicación británica en el escenario
político internacional y, sobre todo, de expansión imperial, en unas
condiciones más difíciles que las existentes en la época de Palmerston,
debido a los efectos desestabilizadores de la aparición de Alemania y de la rivalidad
entre potencias coloniales. Disraeli
primero y después Chamberlain son los mayores exponentes de la posición
conservadora en esta materia.
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1 Discurso de
Disraeli en el Crystal Palace (1872). En este texto, en el que se critica el supuesto desinterés
liberal por las colonias y se hace de la defensa de la posición
británica en la India la clave de la política imperial, se adivinan
algunos de los rasgos de la política exterior que aplicará el
gobernante conservador durante su mandato, más comprometida en la
expansión colonial y dispuesta a hacer del imperialismo un arma de
uso interno. Fuente: Frank McDonough, The British Empire 1815-1914,
Londres, Hodder & Stoughton, 1994, pp. 72-73
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2 Mapa de Europa
tras el Congreso de Berlín (1878). La preocupación por evitar la
disgregación del Imperio otomano en beneficio ruso, algo que
comprometería la conexión británica con la India, llevó a
Disraeli a forzar en el Congreso de Berlín una solución diplomática
que comportaba la creación de estados tapón en los Balcanes, además
de conseguir para su país la isla de Chipre. Fue un éxito de primer
ministro británico, participante en el Congreso, que le permitió
salir indemne de las críticas liberales a la carencia de escrúpulos
morales mostrada al apoyar al régimen turco. Fuente: Europe
Map, 1878, parte de un curso virtual de historia de las
civilizaciones editado por W.W. Norton & Company
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3 Discurso de
Chamberlain en el ayuntamiento de Birmingham (16-5-1902). La defensa
que el otrora alcalde de Birmingham hace del proteccionismo --permitirá fortalecer el Imperio y
resistir la competencia económica de otras potencias-- acabaría
dañando las perspectivas electorales del partido Conservador y la
carrera política del ministro, pues el abandono del librecambismo
afectaba a demasiados intereses ligados a la industria y al comercio y
se temía que supusiese el fin de los alimentos baratos, dada la
incapacidad de las colonias de sustituir eficazmente a los países
extranjeros como granero de la metrópoli. Fuente: Harry Browne, Joseph Chamberlain,
radical and imperialist, Londres, Longman, 1974, pp. 91-02
The Treaty of Berlin: 1878 reproduce
parte de un libro editado en 1963 (Stavrianos, The Balkans since 1453) |