DISCURSO DE PALMERSTON (1848)

          Respecto a las alianzas, sostengo que Inglaterra es una Potencia suficientemente fuerte y poderosa para seguir su propio curso y no convertirse en un apéndice de la política de cualquier otro Gobierno. Sostengo que la auténtica política de Inglaterra --al margen de cuestiones que atañan a sus propios particulares intereses, políticos o comerciales-- es la de erigirse en el campeón de la justicia y el derecho, persiguiendo este objetivo con moderación y prudencia (...) [Si actúa así] nunca estará del todo sola. Con seguridad encontrará algún Estado de suficiente poder, influencia y peso que le apoye y ayude (...) Por consiguiente digo que es una política estrecha de miras suponer que este u aquel otro país está destinado a ser el eterno aliado o el perpetuo enemigo de Inglaterra. Nuestros intereses no tienen eternos aliados y tampoco tenemos perpetuos enemigos. Nuestros intereses son eternos y perpetuos y estos son los intereses que hemos de seguir (...) Y si se me permite indicar en una frase el principio que creo ha de guiar a un Ministro Inglés, adoptaré la expresión de Canning y diré que el interés de Inglaterra ha de ser el santo y seña de la política de todo Ministro Británico.

Esteban Canales, Siete paseos por la Inglaterra victoriana. Fuente: Hansard, 3rd ser., XCVII, pp. 122-123 (reproducido en M.E. Chamberlain, British Foreign Policy in the age of Palmerston, Londres, Longman, 1980, p. 123)