EASTWOOD: MOTIVOS DE LA ABOLICIÓN DE LAS CORN LAWS

          Está de moda indicar que el hambre irlandesa fue un mero pretexto para la abolición de la Ley de Cereales. Hay tres consideraciones que podrían hacernos reflexionar antes de aceptar esta ortodoxia de forma acrítica. La primera es que, cualquiera que fuese el efecto sobre Irlanda, el simbolismo político de una Irlanda hambrienta y unos agricultores ingleses protegidos habría sido poderoso: un regalo de propaganda para Cobden y la Liga. En último término Peel pudo haberse visto forzado a conceder la suspensión de la Ley de Cereales para pacificar la opinión pública y la suspensión habría sido la admisión de la razón de la Liga. La segunda es que Peel era muy sensible a la política del hambre. Se había conmovido por la extensión del hambre durante la recesión de 1842 y el sufrimiento presenciado en Paisley había marcado su conciencia política. Sostener la Ley de Cereales en tales circunstancias era, según Peel, "estar dispuesto a afrontar el tremendo riesgo de dos malas cosechas y el retorno a un estado de cosas similar al que se produjo en Paisley y Stockport en los inviernos de 1841 y 1842, por no decir que en tal circunstancia se debería abandonar con deshonor la Ley de Cereales ante la demanda de una población hambrienta". La tercera consideración es que en agosto de 1845 Peel está recibiendo preocupantes informes de los representantes británicos en el extranjero sobre la posible negativa de potencias como Prusia a exportar grano a Gran Bretaña si se persistía en una política de dañinas tarifas de protección. En resumen, el principio de la protección de la agricultura amenazaba resultar contraproducente y una política ideada en 1815 para asegurar la oferta parecía que en 1845 podría obstaculizarla (...)

          Al menos en parte la conversión de Peel al librecambio en la agricultura descansó en la percepción de que el marco económico en el que tal política se insertaba estaba cambiando. Ya en 1842 Peel tenía claro que "nuestra suerte está echada" y que el rápido crecimiento y urbanización de la población significaba que "no podemos evitar" ser una nación industrial. La abolición de las Leyes de Cereales llevó esta política un pasó más, pero estaba en consonancia con ello. En adelante Gran Bretaña tendría que alimentarse exportando sus sustanciales excedentes de manufacturas e importando grano de los mercados más baratos.

          Al abandonar las Leyes de cereales Peel no estaba abandonando la agricultura, por mucho que sus críticos partidarios del proteccionismo como Disraeli y Bentinck pudieran sugerirlo. A fin de cuentas, el propio Peel era un importante y próspero agricultor. Más bien, Peel creía que el futuro de la agricultura británica estaba en lo que se conocía como ‘high farming’, una agricultura más comercializada que dependía de altos niveles de inversión en nuevas técnicas, nuevos fertilizantes y nueva maquinaria. Peel pretendía fomentar el ‘high farming’ y dorar la píldora de la abolición de la Ley de Cereales mediante un paquete de medidas de reducción de impuestos y mejora de préstamos a la agricultura por un importe superior al millón de libras. Solamente un sector agrícola comercializado, libre de la falsa comodidad de la protección, podría, según Peel, prosperar en una economía nacional moderna y dinámica. El período de prosperidad agrícola y ‘high farming’ que siguió a la abolición de la Ley de Cereal en las décadas de 1850 y 1860 supuso una parcial rehabilitación de la política de Peel.

          Las consideraciones políticas también fueron cruciales en el calendario de la abolición de la Ley de Cereal. Se ha sugerido, sobre todo por John Prest y Derek Hamer, que la Anti-Corn League había desarrollado una estrategia electoral que podría haber asustado a Peel hasta conducirlo a la abolición. Es cierto que la Liga había tenido éxito en lograr el registro de sus simpatizantes como propietarios de 40 chelines [requisito para poder votar en las elecciones parlamentarias] en condados como South Lancashire, el West Riding de Yorkshire y South Warwickshire. Sin embargo resulta muy improbable que la tendencia a registrarse pudiese haber conseguido algo más que mellar la mayoría de Peel y el propio Peel era consciente la importancia intelectual pero no política de la Liga.

Esteban Canales, Siete paseos por la Inglaterra victoriana. Fuente: "The Corn Laws and their repeal 1815-1846", History Review, n. 25, september 1996