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A La
población británica experimentó un fuerte crecimiento durante el siglo
XIX, que le llevó a cuadriplicar sus efectivos en Inglaterra y Gales.
Este crecimiento fue más lento en Escocia y negativo en Irlanda, con una
trayectoria peculiar en la que la crisis de la década de 1840 significó
un punto de inflexión del que ya no se recuperaría. El gráfico adjunto, Población del
Reino Unido, 1801-1911, da cuenta de todo ello. Los datos,
correspondientes al año inicial
de cada década, son los de la fecha de realización de los censos. Fuente:
Esteban Canales, La Inglaterra victoriana, Madrid, Akal, 1999, p. 52
Population of the British Isles es una página
de Internet que ofrece los censos decenales de la población de cada una de las
regiones históricas del Reino Unido. Ve a ella pulsando el icono adjunto. |
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B La
importancia del crecimiento de la población inglesa se observa mejor si
lo situamos en una perspectiva temporal amplia, cosa que hacen los dos
siguientes gráficos:
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1 Evolución de
la población inglesa, 1541-1871. La escala logarítmica del eje de
las ordenadas facilita la visualización de las proporciones del
crecimiento a partir de mediados del siglo XVIII, más elevado que el
que se produjo en la fase expansiva tras la crisis de la baja Edad
Media. Fuente: E.A. Wrigley y R.S. Schofield, The
population history of England 1541-1871, Cambridge, CUP, 1989, p. 207
-
2 Población de
Inglaterra y Gales 1701-1981. De nuevo se aprecia el fuerte
crecimiento de la población desde mediados del siglo XVIIII, pero
también se observa la disminución de este crecimiento a partir del
final de la época victoriana, así como la evolución de
la natalidad y la mortalidad, ambas con una clara tendencia al
descenso antes de acabar el siglo XIX. Fuente: Rex Pope (ed.), Atlas of
British Social and Economic History since c. 1700, Londres, Routledge,
1989, p. 135
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C Los
siguientes gráficos y cuadros aportan más detalles sobre la cronología
y las razones de la evolución de la mortalidad y la fecundidad:
-
1 Evolución de
las TN y TM en Inglaterra y Gales, 1799-1910. Tres rasgos a destacar:
el superávit de nacimientos durante todo el periodo, el
estancamiento de la mortalidad durante el tercio central del siglo
(que refleja la persistencia de deficiencias sanitarias y
medioambientales en unas ciudades en las que reside un porcentaje
creciente de la población) y el descenso de ambas tasas en las
últimas tres décadas. Fuente:
Esteban Canales, La Inglaterra victoriana, Madrid, Akal, 1999, p. 54
-
2 Causas de la
mortalidad en Inglaterra y Gales. Se observa la fuerte reducción en la segunda
mitad del siglo XIX del
porcentaje de las muertes por enfermedades infecciosas, mayoritarias
hacia 1850 y, muy probablemente, antes. Mejoras en las condiciones
sanitarias y medioambientales así como en la alimentación pudieron
ser algunos de los factores que están detrás de estas cifras. Fuente:
R. Woods, The population of Britain in the nineteenth century,
Londres, Macmillan, 1992, p.
60
-
3 Evolución de
la tasa de mortalidad infantil (la que afecta a menores de un año) en Inglaterra-Gales y Escocia.
Las cifras están dadas en tantos por mil. Como otros indicadores de
la mortalidad, la TMI descendió durante el primer tercio del siglo
para luego estancarse. Pero en este caso la recuperación no se
produce en el último tercio del siglo, época en la que persiste una elevada TMI, unas veinte veces
superior a la actual. Los bebés, con menores defensas, son los más
expuestos a enfermedades infecciosas y el grupo de edad en el que más
tardíamente se hace notar la mejora de los factores responsables de
la mortalidad. Al descenso que se produce con el cambio de siglo
también pudo contribuir la reducción del número de hijos por
matrimonio, que facilitó la concentración de los cuidados maternos. Fuente:
Esteban Canales, La Inglaterra victoriana, Madrid, Akal, 1999, p.
60
-
4 Evolución de
la fecundidad: número de hijos nacidos por matrimonio entre diversos
grupos socioprofesionales. Permite comprobar la caída de la natalidad
en el último tercio del siglo XIX y cómo esta caída se produce
antes y es más significativa entre los grupos acomodados. El que este
descenso tenga lugar antes de la reducción de la TMI impide afirmar que la
fecundidad bajase porque ya no era necesario tener tantos hijos para
asegurar la reproducción. Fuente: M. Anderson, "The social
implications of the demographic change", F.M.L. Thompson (ed),
The Cambridge Social History of Britain, vol. 2, Cambridge, CUP, 1990,
p. 40
-
5 Distribución
de las familias por número de hijos. Es otra forma de apreciar la
reducción de la fecundidad: disminuye la frecuencia de las familias
numerosas a partir de finales del siglo XIX, un descenso que se
continúa a lo largo del siglo XX. En la primera cohorte observada
(década de 1870) las familias con cuatro o más hijos son las más
abundantes. Fuente: Anderson,
"The social implications", p. 43
Dos secciones de A vision of Britain through
time:
Population
y
Life and Death. contienen tablas, mapas y gráficos (elaborados a partir de la
información censal) sobre la población británica del siglo XIX, tanto
generales como regionales. |
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D El
crecimiento de la población se acumula en las ciudades, algunas de ellas
(típicamente industriales) con una demografía explosiva. Los materiales
incluidos en este apartado dan cuenta del fenómeno:
-
1 Distribución de la
población de Inglaterra y Gales según el tamaño de la población de
la localidad de residencia, 1801-1901. Permite apreciar el rápido
ritmo de urbanización del país, que cuadriplica durante el siglo XIX
la proporción de moradores en núcleos mayores de 100.00 habitantes y
reduce en un tercio el porcentaje de residentes en localidades de
menos de 2.500 habitantes. Fuente: F. Bédarida, A social history
of England 1851-1975, Londres, Methuen, 1979, p. 17
-
2 Evolución de la
población de las principales ciudades británicas, 1801-1901.
Destacan el gigantismo de Londres y el rápido crecimiento (superior
al de la capital británica) de ciudades típicamente industriales,
aunque en estos casos se trata de ciudades con una población de
partida relativamente pequeña. Fuente: C. Cook y J. Stevenson, The
Longman handbook of modern British history 1714-1980, Londres, Longman,
1983, p. 100
-
3 La
imagen de la izquierda muestra una de estas ciudades, Sheffield, a
mediados del siglo XIX. Situada entre varios cursos de agua, la
ciudad se había beneficiado de este emplazamiento para destacar
desde antiguo en la producción artesanal de cuchillos y otros
utensilios metálicos. A lo largo del siglo XIX transformó esta
actividad en una moderna industria metalúrgica, con acerías y
talleres en las que se fundía y trataba el metal. Esta floreciente
producción permitió a Sheffield triplicar la población a lo largo de
la primera mitad del siglo y dio a la ciudad el perfil de urbe
industrial que recoge el grabado, en el que las chimeneas de las
fábricas constituyen las muestras arquitectónicas más
sobresalientes. Un perfil similar al de otras ciudades de sus
características. Fuente: Michael Scott-Baumann, Reforming Britain
1815-1850, Londres, Hodder Murray, 2006, p. 4
-
4 Mapas mostrando el
crecimiento de las principales ciudades británicas. Visualizan la
concentración de ciudades en áreas industriales, principalmente en
los Midlands (una extensa región en torno a Birmingham) y en en el triángulo Liverpool-Leeds-Sheffield,
con centro en Manchester. Fuente: Pope,
Atlas, p. 171
-
5 Influencia del
crecimiento natural y de la inmigración en el crecimiento de la
población británica. Una parte importante, pero decreciente, del
intenso aumento de población en las ciudades se debe a la
inmigración, en especial de las áreas rurales vecinas aunque
también de procedencia más lejana (Irlanda). Más allá de los
porcentajes que representa la inmigración (del 60% al 40%), su
importancia para el crecimiento futuro de las ciudades radica en que
se trata de población mayoritariamente joven. Contribuye por ello a
asegurar el crecimiento vegetativo de las localidades en que se
asienta, lo que ayuda a explicar el aporte nada despreciable de éste
(entre el 40% y el 60%) al aumento de tamaño de las ciudades, pese a
la elevada mortalidad que se da en los centros urbanos. Fuente:
J.C. Williamson, Coping with the city grown during the British
Industrial Revolution, Cambridge, CUP,, p. 24
La Spartacus Internet
Encyclopedia incluye dos secciones dedicadas a las ciudades, ambas con
imágenes:
-
Towns and Cities, con archivos con
testimonios literarios e imágenes de época sobre las principales
ciudades británicas.
-
London in the 19th Century, con imágenes de algunos de los
edificios más característicos de Londres a comienzos del siglo XIX.
La Victorian web recoge en el apartado London Building and
monuments una amplia selección de ilustraciones de época (fotos,
postales) del Londres victoriano.
Un contrapunto a esta cara
oficial y monumental de las ciudades lo ofrecen las vistas de las áreas
contaminadas y deprimidas de las zonas industriales. Algunas imágenes de
este tipo (2 y 3) figuran en
-
Image of the Industrial Era in Great Britain, que ofrece un
conjunto de imágenes sobre la industrialización: paisajes
industriales, con chimeneas humeantes y polución; escenas de trabajo en el
interior de las fábricas. Forma parte de
The
Industrial Revolution and the Railway System, lugar dirigido por
Robert Schwartz, profesor del departamento de Historia del Mount
Holyoke College (USA). Las dos imágenes miniaturizadas en la
izquierda de la pantalla proceden de allí.
También hay en la red un
buen conjunto de mapas de Londres. Entre ellos:
-
Greenwood's Map of London 1827 es un antiguo mapa de Londres
(1827), preparado por Mark Annand en formato electrónico. Se despliega en
numerosos planos que permiten observar con una precisión aceptable el
trazado urbano y se acompaña de un callejero. Pulsando la pantalla de la
izquierda (1) se accede al mapa conjunto de Londres, desde el que se
puede navegar por otros sectores de la ciudad.
-
Map of John Snow's London in 1859 es
otro mapa muy detallado de Londres, integrado en una web sobre el
epidemiólogo de este nombre, desplegable en seis partes.
-
Menos detallado, pero ilustrativo del Londres
victoriano, es este tercer mapa (2), reproducido en miniatura a la
izquierda, que muestra el Londres de Dickens. Pertenece a la David Perdue's Charles Dickens page e incluye el comentario de los lugares
londinenses de interés para la vida y obra del escritor.
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E Fruto
de su rápido crecimiento y, sobre todo, de la inexistencia o
insuficiencia de políticas reguladoras, las
ciudades tienen numerosas deficiencias en infraestructuras e higiene,
razones por las cuales la mortalidad en ellas es más elevada que en el
medio rural. Los siguientes cuadros y gráficos ilustran estas
diferencias:
-
1 Natalidad y
mortalidad en áreas urbanas y rurales de Inglaterra y Gales,
1838-1870: hay una diferencia apreciable (un 25% aproximadamente)
entre la tasa de de mortalidad urbana y la tasa de mortalidad rural,
que se mantiene a lo largo de los tres recuentos del tercio central
del siglo. Pero las diferencias en el movimiento vegetativo (natalidad
menos mortalidad) de la población resultan atenuadas por la mayor TN
de las ciudades, probablemente debida a una estructura de edades con
mayor presencia de mujeres en edad reproductora, gracias al aflujo de
inmigrantes jóvenes. Fuente: J.G. Williamson, Coping with the city
grown during the British industrial revolution, Cambridge, CUP, 1990, p. 12
-
2 Relación
entre esperanza de vida y densidad de la población en Inglaterra y
Gales, 1861: cuanta mayor es la densidad menor es la esperanza de
vida. Son las ciudades las que presentan las densidades más altas y,
entre ellas, Manchester y Liverpool, individualizadas en el gráfico,
son las de más corta esperanza de vida Fuente: Robert Woods y
Andrew Hinde, "Mortality in Victorian England: models and
patterns", Journal of Interdisciplinary History, XVIII, 1 (1987),
p. 48
-
3 Relación
entre mortalidad infantil y densidad de la población en Inglaterra y
Gales, 1861: también la mortalidad infantil crece con la densidad,
por lo que son las ciudades las más perjudicadas y, de nuevo,
Manchester y Liverpool figuran destacadas. Fuente:
Woods y Hinde, "Mortality in Victorian England", p. 49
Los siguientes sitios
proporcionan información de cierto interés sobre estas cuestiones:
-
19
century city
es una web de Z. Ashe alojada en la
Universidad británica de St. Andrews y dedicada a las ciudades inglesas
durante el siglo XIX. Ofrece información sobre diversos aspectos del
Londres y Manchester de aquella época: población transporte, vivienda y
salud, orden público, trabajo, educación, condiciones de la mujer.
Incluye breves introducciones sobre estas cuestiones, acompañadas de una
cuidada selección de imágenes. Una de ellas se recoge en la figura
adjunta (1), reproducción de una acuarela del pintor británico
J.L. Stewart. Esta vista de la Jacob's Island, en Bermondsey, en las
afueras de Londres, permite comprender las deficiencias sanitarias y los
problemas de salud de la población que vivía en tales áreas.
-
The city as hero es el título de un curso de Susan R. Horton
(Univ. Massachussets, Boston) dedicado a estudiar la vida cultural y
literaria de la ciudad de Londres en la época victoriana, en el que
figuran diversas aportaciones (desarrolladas por estudiantes del curso)
sobre aspectos sociales de la vida en Londres.
-
Sobre la salud pública en Gran Bretaña durante la revolución industrial
y la forma en que se abordaron los problemas relacionados con ella hay
información de carácter general en la sección Public Health de
la Peel Web, a cargo de Marjorie Bloy. El lugar incluye algunos textos e
ilustraciones de época. La de la izquierda (2), una caricatura que
denuncia el estado del agua del Támesis de la que se abastece la
población de Londres, está tomada de la mencionada
web.
-
Nineteenth-Century British Public Health Overview es una sección de
la Victorian Web. Trata en más de veinte archivos de texto e imágenes
sobre la salud, las condiciones sanitarias y medioambientales y las
enfermedades epidémicas de la época victoriana
-
Social Policy Pamphlets es una colección de folletos de historia
social (a partir del siglo XVIII, aunque en su mayoría del siglo XIX y
comienzos del XX) albergada en la London School of Economics, que en su
mayor parte se ofrece digitalizada (formato pdf, legible con Acrobat) y en
libre acceso. Predominan los títulos dedicados a la ley de pobres y a las
condiciones sociales (salud, vivienda, pensiones, desempleo). Pulsando la
pantalla de la izquierda (3) se accede a la dirección en la que se halla el
texto Distress in East London, publicado en 1867 en el Times, uno
de los diversos folletos de la colección.
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F Las
condiciones de alojamiento de la población trabajadora urbana son muy
malas: por lo general se agrupa en los centros urbanos degradados (de los
que huye la población acomodada) y ocupan casas carentes de espacio y
ventilación adecuados. La iniciativa privada, a quien se confió casi
exclusivamente la construcción de viviendas durante buena parte del
periodo, no se preocupó por un sector de la población con escasos
recursos, por lo que bastantes de los trabadores urbanos tuvieron que
residir en
sótanos y buhardillas o compartir pisos de alquiler con otras familias.
Solamente en el mejor de los casos pudieron habitar viviendas de nueva,
pero precaria, construcción, adosadas por la parte trasera a otras
viviendas (back-to-back), sin espacio suficiente para la ventilación.
-
How it was in central Birmingham c
1850-1914, una web de Sarah Hincksman que lleva algún tiempo sin estar
operativa, tiene un
apartado dedicado a la
vivienda
en esta ciudad británica, al que pertenecen las dos imágenes
miniaturizadas de la izquierda. La primera (1) corresponde a
Lichfield Street, hacia 1870. La segunda (2) muestra un patio de
Thomas Street, demolido en 1876.
-
Howsing & town planning es una
sección de la parte de la web
PortCities UK Home dedicada a Liverpool.
Incluye una breve información sobre las condiciones del a vivienda
obrera en Liverpool, acompañada de numerosas fotografías de época.
Otra sección de la misma web,
Social conditions in the 19-century port, informa sobre la
situación en el área portuaria de Londres, también con inclusión de
imágenes.
Los inmigrantes irlandeses, presentes sobre todo en las
ciudades británicas cercanas a la costa occidental (Liverpool,
Manchester...), en algunas de las cuales llegan a superar ampliamente el
10% de la población, son a su vez quienes
disponen de peores alojamientos y desempeñan las peores ocupaciones. Su
resistencia a la aculturación, favorecida por la conciencia de sus
propias peculiaridades (en especial la religión católica) y por la
búsqueda de apoyo en las redes familiares y comunitarias, reforzó su
discriminación y el desarrollo de prejuicios contra estos inmigrantes.
-
1 La peor parte
de Liverpool, 1841. En esta zona las condiciones de habitabilidad (con
una media de casi un quinto de la población viviendo en sótanos) y
de hacinamiento (con una media de más de 6 personas por vivienda,
siendo ésta de reducidas dimensiones) son evidentes. Como también lo
es la alta proporción de irlandeses que viven en ellas, claramente
superior al 50% como media y hasta del 90% en los peores lugares. Fuente:
Richard Dennis, English industrial cities of the nineteenth century. A
social geography, Cambridge, CUP, 1984,
p. 60
-
2 Los irlandeses
en Gran Bretaña. Dos rasgos a destacar: a) la fuerte presencia de
nacidos en Irlanda en algunas de las localidades de la Inglaterra
industrial, una presencia todavía mayor si se tuviesen en cuenta los
descendientes de estos irlandeses, que siguieron conservando con
fuerza su identidad original; y b), su ocupación en los trabajos
menos cualificados, en los que representan un porcentaje muy superior
al que les correspondería por su entidad numérica. Fuente: Dennis, English industrial
cities, p. 232
El
artículo de Lisa Connell, The ultimate scapegoat: a study of the Irish
in England during the early nineteenth century, inserto en
The
city as hero, proporciona información sobre estos irlandeses y el
trato que recibieron
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G
Los sectores populares urbanos, que
residen principalmente en los centros urbanos degradados y se alojan en
viviendas inadecuadas, son quienes más padecen la sobremortalidad que se
da en las ciudades:
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1 Edad media al
fallecer en varias áreas británicas hacia 1840. Las desigualdades
ante la muerte son muy acusadas: a) según el área de residencia:
entre áreas o pequeños centros rurales y las localidades de la
Inglaterra industrial las diferencias en la duración de la vida son, para
un mismo grupo socioprofesional, en torno a 2 a 1; b) dentro de
cada localidad es la población trabajadora quien tiene una menor
esperanza de vida, poco más de la mitad que los sectores más
acomodados. Todo ello da como resultado una duración de la vida
sorprendentemente corta entre la población trabajadora de las ciudades, en
parte debida a la muy fuerte mortalidad en los primeros tramos de
edad. Fuente: E. Chadwick, Report on the sanitary condición of the
labouring population of Great Britain (1842), Edimburgo, Univ. Press,
1965, pp. 220-241
-
2 Impacto de
las epidemias de cólera en Londres. El cuadro recoge la mortalidad
causada por tres de las cuatro epidemias de cólera que azotaron la
ciudad en el segundo tercio del siglo XIX (la primera de ellas se
produjo en 1832). La sobremortalidad de los pobres también se observa
aquí: las diferencias de mortalidad entre zonas pobres (las cuatro
primeras de la relación) y zonas acomodadas (las cuatro restantes) es
muy notable. El cólera se cebó en las ciudades, donde en pocos meses
produjo un notable aumento de la mortalidad, pero tuvo una
distribución muy desigual (como puede verse en el cuadro). A largo
plazo, causó menos muertes que otras enfermedades (tuberculosis,
tifus), si bien su impacto psicológico fue considerable, por las
características aparatosas (diarrea) y la rapidez en el curso de la enfermedad. Fuente:
F.B. Smith, The people's health, 1830-1910, Londres, Weidenfeld and
Nicolson, 1990, p. 231
-
3 Relación
entre mortalidad infantil y pobreza en Londres (hacia 1890): son los
distritos con mayores porcentajes de pobreza (por lo general en el
centro de la ciudad) los que tienen una mayor tasa de mortalidad
infantil. Las diferencias en los porcentajes de pobreza y en las TMI
son importantes entre unos y otros distritos, pese a lo avanzado de la
fecha. Fuente: R. Woods y J. Woodward, "Mortality, poverty and
the environment", en Woods y Woodward (eds.), Urban
disease and mortality in nineteenth-century England, Londres, Bastford,
1984, p. 25
Las epidemias de cólera y su impacto en
el Londres de mediados del siglo XIX se abordan en John Snow - a
historical giant in epidemiology. En esta página dedicada al
anestesista y epidemiólogo británico John Snow figura un texto de R.
J. Morris sobre las epidemias de cólera en Londres y varios mapas del
suministro de agua potable y del trazado urbano de la ciudad en la década
de 1850. Marca el icono adjunto para acceder a esta web o pulsa la
pantalla de la izquierda si quieres ir a la primera
parte del texto de Morris
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H Las
pésimas condiciones de higiene y vivienda y sus consecuencias negativas
sobre la población trabajadora que las sufría fueron indicadas por
diversos observadores desde antes de mediados del siglo XIX. En muchos de
los casos esta constatación se acompañó de consideraciones sobre la
salud moral de la población expuesta a tales circunstancias y las
peticiones de intervención de los poderes públicos se fundamentaron, a
un tiempo, en términos sanitarios y morales, algo nada extraño en una
época en la que se consideraba que pobreza y vicio andaban de la mano.
-
1 Una temprana advertencia sobre
la miseria física y moral de las ciudades. Antes de que Chadwick
diese a conocer su detallado informe sobre el estado de la salud
pública otros observadores habían alertado a la opinión de las
circunstancias que se daban en las ciudades. Uno de los primeros fue
James Kay-Shuttleworth, que en 1832 publicó The moral and physical
condition of the working classes employed in the cotton manufacture of
Manchester, donde ponía de relieve la relación entre enfermedad
y condiciones de vida. Fuente: Eric Evans, The birth of modern
Britain 1780-1914, Londres, Longman, 1997, p. 140
-
2 El Informe de Chadwick. Pero
fue esta obra la que tuvo más impacto sobre la opinión de la época
y sobre la adopción de las posteriores y tímidas medidas de reforma
sanitarias contenidas en el Public Health Act de 1848. Edwin Chadwick,
un funcionario influido por las ideas utilitarias de Bentham, ya era
conocido por su participación en la elaboración de la reforma de la
ley de pobres (1834) cuando en 1842 publicó el Informe. En éste
muestra estadísticamente el impacto que sobre la salud tiene el
deteriorado medio urbano y aboga por una intervención de los poderes
públicos en el saneamiento de las ciudades. Breve biografía de
Chadwick en
Edwin
Chadwick. Priti Joshi analiza en
The
Dual Work of "Wastes" in Chadwick's Sanitary Report
algunas de las características del informe. Fuente: E. Chadwick, Report on the sanitary
condición of the
labouring population of Great Britain (1842), Edimburgo, Univ. Press,
1965
-
3 La denuncia de
Engels. Friedrich Engels, hijo de un fabricante alemán, fue enviado
por su padre a Manchester para familiarizarse con las prácticas de
aquella ciudad industrial. Allí conoció de primera mano la realidad
de la vida de la población trabajadora, denunciada en este libro, en
el que abundan los detalles sobre las condiciones de trabajo, la
adulteración de alimentos y las deficiencias de la vivienda obrera. A
diferencia de los restantes textos recogidos aquí, no hay un lamento
por la pérdida de moralidad de los pobres. Desde la imagen de la
izquierda se accede al texto completo, en inglés, de la obra,
incluido en el Marx
& Engels Internet Archive. Fuente: F. Engels, La
situación de la clase obrera en Inglaterra (1845), Buenos Aires,
Editorial Futuro, 1965, pp. 46-49
-
4 Pocos años más
tarde, un hombre con tan buen conocimiento de causa como Robert
Baker (1803-1880), médico e inspector de fábrica, se quejaba en una
conferencia dada en medios eclesiásticos de Bradford de las
deficientes condiciones sanitarias de los barrios y viviendas
obreras y del desinterés de las clases altas por esa situación. El
texto se publicó en 1851 con el título The present condition of
the working classes, generally considered. Fuente: J.T. Ward
(ed.),
The factory system, vol. II: The factory system and society, pp.
30-31, Nueva York, Barnes & Noble, 1970, pp.30-31
-
5 La salud
física y moral de Londres. En este artículo aparecido en el
periódico londinense The Times en 1851 se refleja, junto a la
preocupación por la erradicación de las zonas miserables de la
ciudad, consideradas ante todo un foco de inmoralidad, el desconocimiento que el
honrado ciudadano tiene del otro Londres, el de las zonas habitadas
por una población extraña y peligrosa a ojos de las clases
acomodadas. Fuente: Times, 8 agosto 1851. Tomado de Extracts
from the Times
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I La
pobreza adquiere en el mundo que surge de la revolución industrial unas
características masivas y constituye una amenaza que planea sobre el
conjunto de la población trabajadora. El sistema tradicional de
asistencia a los pobres, válido para una sociedad paternalista y
estática, resulta inapropiado para la nueva sociedad en la que se impone la
filosofía liberal y en la que la concentración de población trabajadora
desborda el marco institucional de la antigua ley de pobres. La nueva ley
de pobres es la respuesta del estado a esta nueva situación. Para recibir
asistencia pública el pobre ha de aceptar las humillantes condiciones en
que ésta se ofrece: el internamiento en la workhouse.
-
1 Crítica de
Ricardo a la legislación sobre la pobreza. Desde las nuevas ideas del
liberalismo económico de las que David Ricardo era uno de los más
importantes representantes, el antiguo sistema de asistencia a la
pobreza, que permanecía en lo esencial inalterado desde el comienzo
del siglo XVII, resultaba contraproducente y caro. Contraproducente
porque distorsionaba las leyes del mercado al asegurar a los pobres
residentes en cada parroquia la asistencia, lo que desincentivaba la
busca de trabajo y favorecía la reducción de los salarios ofrecidos
por los patronos. Caro porque el mantenimiento de esta población
pobre sin estímulos corría a cargo de los contribuyentes. También
Malthus y Bentham criticaron la ayuda tradicional a la pobreza con
argumentos similares. Para el primero la ayuda externa a los pobres
creaba pobreza al fomentar los matrimonios tempranos y la amplia
descendencia entre familias sin recursos. Fuente:
David Ricardo, Principles
of political economy and taxation (1817), reproducido en Eric Evans, The
birth of modern Britain 1780-1914, Londres, Longman, 1997, p. 39
-
2 Estas críticas
eran compartidas por los whigs, bajo cuyo gobierno se creó en
1832 una comisión encargada de recabar información sobre el estado
de la asistencia a la pobreza y ofrecer medidas para su reforma. La
comisión, que tenía como miembros más relevantes a William Nassau
Senior y a Edwin Chadwick, ambos partidarios del liberalismo) presentó a comienzos de 1834 un extenso informe en defensa de la
reforma, en el que se sugería la aplicación del principio de
disuasión (less elegibility) a la política de asistencia a la pobreza.
El fragmento escogido justifica la adopción de esta política
restrictiva. Fuente: Report of the Royal Commission on the Poor
Laws, reproducido en S.G. y E.O.A. Checkland (eds.),The poor law
report of 1834, Harmondsworth, Penguin, 1974, pp. 334-335
-
3 La
promulgación de una Nueva Ley de Pobres en 1834 se atuvo a las
propuestas del informe. El principio inspirador de la ley fue
disuadir a los pobres de recurrir a la ayuda institucional,
estableciéndose con este fin unas condiciones que hiciesen poco
atractiva esta ayuda, excepto en casos de extrema necesidad. Se accede
en Internet al texto completo de la ley, en inglés, pulsando la imagen miniaturizada
que figura a la izquierda. Fuente: reproducido en Workhouse, web
elaborada por Peter Higginbotham
-
4 Workhouse. La
ley contemplaba la generalización de la workhouse como marco en el
que los pobres, recluidos voluntariamente y sujetos a las normas de
disciplina de estos internados, recibirían comida y alojamiento
efectuando a cambio, y en la medida de sus capacidades, algún tipo de
trabajo. La imagen miniaturizada de la izquierda permite apreciar el
aspecto carcelario de una de estas "casas-trabajo", la de
Andover, en 1846, con los internos distribuidos en espacios separados
por edad y sexo, incluso en los patios de recreo, una disposición
frecuente en las workhouses construidas en los primeros años de
aplicación de la ley. La de Andover fue objeto de investigación al
hacerse públicos (1845) los malos tratos y el hambre que padecían
los internos. Fuente: M.E. Rose, "Poverty and Self-Help:
Britain in the Nineteenth and Twentieth Centuries", en New
Directions in Economic and Social History (A. Digby, Ch. Feinstein y
D. Jenkins, eds.), Londres, Macmillan, 1992, vol II, p. 155
-
5 El coste de la
atención a la pobreza en Inglaterra, 1776-1850. Este gráfico, en el
que se diferencia entre costes totales (incluidos los gastos
administrativos) y gasto dedicado exclusivamente a los pobres,
confirma el encarecimiento del sistema nacional de asistencia a los
pobres bajo la antigua ley (aunque en los veinte años anteriores a
1834 se había producido una clara contención) y la reducción de los
mismos en los años inmediatamente posteriores. Los datos se han de
situar en el contexto del crecimiento de la población (que se dobla
durante la primera mitad del siglo XIX), por lo que el gasto per
cápita descendió claramente durante buena parte del período. Fuente:
Steve King, Poverty and welfare in England 1700-1850. A regional
perspective, Manchester, MUP, 2000, p. 81
Hay diversos lugares en la
red en los que se aborda la cuestión de la pobreza y su tratamiento
durante la época victoriana. Estos son algunos de ellos:
-
Beneath the surface: a country of two
nations, es una parte de la sección de historia de la BBC. Ofrece una
breve panorámica de la situación de los pobres y del tratamiento de la
pobreza en la Gran Bretaña decimonónica
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The poor, the very poor and the poorest:
responses to destitution after industrialisation es un artículo (en
formato pdf) de Robert Humphries (Refresh, 24, 1997) en el que se analizan
brevemente las respuestas oficiales a la pobreza en Gran Bretaña durante
el siglo XIX
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Workhouse describe las características
y régimen de vida de esta institución británica de asistencia a la
pobreza. Incluye el texto completo de la nueva ley de pobres de 1834,
imágenes sobre las condiciones de vida de los internos, el
recorrido virtual por una workhouse, descripciones literarias y la
reproducción en formato audio de las memorias de un antiguo empleado en
una workhouse. Por Peter Higginbotham.
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Union Workhouses; an introduction es un
buen análisis del funcionamiento de la asistencia a la pobreza bajo la
nueva ley de pobres en una localidad, Swansea
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J
Aunque
la aplicación de la ley suavizó el rigor de su letra, fueron muchos los
pobres que renunciaron a someterse a la disciplina de la workhouse y
quedaron excluidos de la ayuda externa. Por ello las estadísticas
oficiales de ayuda a la pobreza subestiman la realidad de la pobreza y su
continuidad a lo largo de toda la época victoriana, cuestión esta
última que afloró en los estudios de finales de siglo.
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1 Número de
pobres asistidos en Inglaterra y Gales, 1850-1914: la población atendida
bajo la ley de pobres representa un porcentaje
decreciente, inferior al 5% durante casi toda la segunda mitad del
siglo XIX, la mayor parte de los cuales recibieron ayuda en régimen externo. Además
de indicar el relativo fracaso del modelo propuesto en 1834, con la
workhouse como pilar, estas cifras, muy por debajo de la realidad de
la pobreza, indican la resistencia de la población a recurrir a la
ley de la pobres. Fuente: E. Rose, The relief of poverty,
1834-1914, Londres, Macmillan, 1986, p. 50
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2 El Londres de
Booth (1892): población y pobreza. En contraste con lo observado en
las estadísticas oficiales de atención a la pobreza, el extenso
estudio de Charles Booth (1889-1903, 17 vols) sitúa al 30%
de la población de Londres bajo el umbral de pobreza ya hacia el
final del siglo XIX. Se trata de un porcentaje similar al 27% que otro estudio
coetáneo (el de Rowntree en 1901) asigna a la localidad de York. Fuente:
E. Hopkins, A social history of the English working classes,
1815-1945, Londres, E. Arnold, 1979, p. 143
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3 El Londres de
Booth (1892): causas de pobreza en el East End. El mismo estudio
desmitifica el origen de la pobreza: en una de las más populosas
áreas de Londres, el East End, la pobreza no es achacable a la
conducta de quienes la sufren sino, en gran medida, a circunstancias
laborales o familiares de las que no son responsables quienes las
padecen. Fuente: J.H. Treble, Urban poverty in Britain, 1830-1914,
Londres, Methuen, 1983, p. 93
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4 El concepto
dinámico de pobreza de Rowntree. Fue este investigador quien afinó
la noción de pobreza, estableciendo en 1 libra y 8
peniques de ingreso semanal por familia media la línea de separación
entre la pobreza primaria (por debajo de la cual estaba en peligro la
subsistencia) y la secundaria (la que permitía hacer frente a
los mínimos vitales necesarios con una férrea disciplina), e
identificó la existencia de ciclos de pobreza: como muestra el
gráfico, a lo largo de la vida de una persona al final de la época
victoriana existían momentos más propicios para caer en la pobreza
extrema (que afectaba permanentemente a un 10% de la población), por
lo que ésta era una amenaza real para muchas familias trabajadoras. Fuente:
M.E. Rose, "Poverty and self-help", p. 153.
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5 Experiencias
de pobreza en siete comunidades: la muestra, familias de siete
comunidades inglesas durante el periodo 1770-1838, se distribuye
según su grado de dependencia de la ayuda recibida de la ley de
pobres o de la caridad. Desde las últimas décadas del siglo XVIII,
la proporción de personas que nunca habían recibido algún tipo de
ayuda a la pobreza tiende a ser claramente minoritaria. Fuente:
Steven King y Geoffrey Timmins, Making sense of the Industrial
Revolution, Manchester, MUP, 2001, p. 319
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6 Gastos en
seguridad social en Inglaterra y Gales. Hay que esperar al triunfo de
los liberales en 1906 y a la aprobación del "presupuesto del
pueblo" en 1909 para que la cantidad por persona que desde las
instancias oficiales se destina a aliviar o prevenir la pobreza
alcance y sobrepase las cifras previas a 1834. El giro que entonces se
opera traduce el importante cambio en la percepción de la pobreza,
durante la época victoriana considerada responsabilidad individual,
cambio que los estudios de investigadores como Booth y Rowntree
habían contribuido a propiciar. Fuente: Peter Murray, Poverty and
welfare 1830-1914, Londres, Hodder & Stoughton, 1999, p. 121
Booth's London Poverty Map es un mapa (desarrollado por Sabiha Ahmad)
del Londres de 1889, en 72 paneles desplegabales, mostrando la
clasificación de las calles según la condición de sus habitantes
En Poverty, Health and Housing,
sección de la Spartacus Internet Encyclopaedia hay información sobre los
investigadores y reformadores sociales del siglo XIX que se ocuparon de la
pobreza.
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K El submundo
de la marginalidad, muy ligado a la pobreza, fue retratado por escritores
y cronistas de la época. Charles Dickens fue el autor de más renombre
que se fijó en estos ambientes, pero el más notable cronista de los
mismos fue Henry Mayhew, a quien se debe una extensa obra en 4 vols, London labour and the London poor.
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1 La imagen de la izquierda
recoge una caricatura del periódico satírico Punch reveladora de
cuál era la visión que de la pobreza y la mendicidad tenía la gente
acomodada de la época: detrás de estas situaciones está la dejadez de
quien las sufre. La caricatura, acompañada de un comentario, figura en
Punch Cartoons: Richard Houston, incluido en
The
Punch Cartoons Page, una web orientada por Anthony Wohl que alberga
varias docenas de caricaturas comentadas de la citada publicación.
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2 Fotografía de mujer mendigando en la
calle. Procede de la obra del fotógrafo John Thomson (1837-1921),
Street life in London (1877) y figura reproducida en London,
1865, sección de Our mutual friend, dedicada a la obra de
Dickens del mismo título
Entre los diversos sitios dedicados a
Dickens, en los que puede encontrarse información sobre este autor, sus
obras y el mundo que reflejan, figuran:
-
The Dickens Project, de la Universidad de California. Desde
ella se accede al texto, en inglés, de las obras de Dickens
-
David Perdue's Charles Dickens Page. También permite el
acceso, en inglés, a las obras de Dickens
En la red hay dos lugares que reproducen parte de
la obra de Henry Mayhew (sin las
imágenes que acompañan a su edición impresa):
-
Mayhew London Labour, vol. I
contiene la edición electrónica del vol. 1 (1861) de la obra de
Mayhew
-
En Beggars and Cheats se reproduce una
selección del vol. 4 del texto de Mayhew
(1862)
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L Las
clases trabajadoras fueron también, a ojos de los acomodados, clases
peligrosas: en las nuevas aglomeraciones urbanas junto a la pobreza se
desarrolló la delincuencia, que hay que relacionar con el clima social
conflictivo engendrado por las desigualdades y la falta de perspectivas de
la población trabajadora. Los siguientes gráficos muestran el aumento de
la delincuencia durante la primera mitad del siglo, las características
de estos delitos y su descenso en la segunda mitad del siglo XIX, más por
la mejora de las condiciones de vida de la población que por la eficacia
de la policía, creada en 1829 en Londres y extendida al resto del país
entre esta fecha y 1856.
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1 Evolución de la
delincuencia a comienzos del siglo XIX. Hay una claro aumento del
delito registrado (procesos y acusaciones) durante las tres primeras
décadas del siglo XIX (antes de la creación de la policía), a
relacionar con la existencia de un clima social más conflictivo. Fuente:
C. Emsley, Crime and society in England 1750-1900, Londres, Longman,
1987, p.
30
-
2 Evolución de
los delitos contra la propiedad en Londres, 1830-1890. Los delitos
contra la propiedad constituyen una parte importante de los actos
delictivos. La tasa de este tipo de delitos experimenta
una claro descenso desde mediados del siglo XIX, quizá más debido a la mejora general de las
condiciones de vida que a la eficacia preventiva de la policía.
Fuente: David Jones, Crime, protest, community and police in
Nineteenth-Century Britain, Londres, Routledge, 1982, p. 125
-
3 Evolución de la
delincuencia contra la propiedad en Manchester, 1830-1890. La
reducción de la tasa de delincuencia es más tardía que en Londres,
lo que quizá pueda explicarse por el retraso en la mejora de las
condiciones socioecónomicas de Manchester. Fuente: Jones, Crime, p.
155
En los siguientes lugares
de Ia red hay información que complementa el tema:
-
Crime and the Victorians es un texto de un especialista, Clive
Emsley, escrito para una web divulgativa, la que la BBC dedica a la
historia
-
The Metropolitan police es un breve artículo de Marjorie Bloy sobre
la creación y expansión de la policía,
incluido en la
Victorian
web
-
Crime and its popular manifestations in
the nineteenth-century es otro también corto artículo de Lea
Smalls, incluido en The
city as hero, en el que se aborda el tratamiento dado por la
literatura victoriana al mundo de la delincuencia
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M La
evolución de las condiciones de vida durante la revolución industrial ha
sido objeto de una densa polémica durante más de un siglo. Optimistas y
pesimistas han ido aportando argumentos en uno y otro sentido. La mayoría
de los testimonios literarios de la época subrayaron las características
negativas que para amplios sectores de la población tuvo la
industrialización: textos como los de Chadwick y Engels recogidos en un
anterior apartado de esta sección, o las novelas de Dickens,
contribuyeron a asentar la imagen del deterioro de las condiciones de
vida. Pero, aunque más raros, existieron defensores de las virtudes de
la industrialización, como Andrew Ure (1778-1857), autor de The
philosophy of manufactures (1835, reeditado en Nueva York, Augustus
M. Kelley, 1967; el pasaje reproducido aquí (1) corresponde a la
p. 301. Ure atribuía a la malevolencia de los aristócratas contra los
industriales la difusión de una opinión negativa del trabajo en las
fábricas. No fue hasta la primera mitad del siglo XX cuando en los
medios académicos comenzaron a predominar posiciones cercanas al
optimismo de Ure sobre las virtudes de la industrialización,
fundamentadas ahora en el análisis de evidencias cuantitativas. En la
segunda mitad del siglo XX Hobsbawm y Thompson coincidieron, desde
planteamientos diferentes entre sí, en considerar que la situación de la
población trabajadora empeoró durante las décadas de la revolución
industrial. Pero esta visión fue a su vez impugnada en la década de 1980 por
historiadores como Lindert y Williamson. En este apartado y en los siguientes se han incluido algunos de los materiales (cuadros y gráficos)
de interés para el debate que han aparecido en los últimos años
-
2 Salarios de
trabajadores varones, 1797-1851: la afirmación de la visión
optimista. Los salarios reales (descontado el efecto de la variación
de los precios) se duplican largamente durante el periodo considerado.
El aumento se produce en el transcurso de cuatro décadas (1810-1851),
aunque se trata de un aumento desigualmente repartido entre las
diversas categorías de asalariados. Fuente: J.G. Williamson,
Capitalismo y desigualdad económica en Gran Bretaña, Madrid,
Ministerio de Trabajo, 1987, p. 24
-
3 El cuadro
ofrece el detalle de los datos. Los críticos de Williamson han
discutido la representatividad de la serie utilizada, por dejar de
lado cerca del 50% de los trabajadores (en general los de salarios
más bajos), porque el cálculo de la incidencia del paro sobre estos
salarios reales resulta discutible y porque también lo es la serie de
precios utilizada para obtener tales salarios reales. Fuente: Williamson, Capitalismo y
desigualdad económica, p. 23
-
4 Salario de los
trabajadores agrícolas. No todos los asalariados participan de la
misma prosperidad: los trabajadores del campo, sujetos a diversas
incidencias adversas (desmovilización de combatientes en los
ejércitos antinapoleónicos, descenso de los precios y las rentas
agrícolas, introducción de maquinaria en algunas faenas agrícolas,
continuación del proceso de cercados) apenas si consiguen mejorar sus
salarios reales después de 1810, según muestra este estudio regional.
Fuente: T.R. Richardson,
"The agricultural labourers' standard of living in Lincolnshire,
1790-1840: social protest and public order", Agricultural History
Review , 41, 1 (1993), p. 4
-
5 Índices de
salarios reales, 1781-1855: una visión crítica. Para Feinstein los
salarios reales en Gran Bretaña evolucionaron de forma bien distinta
a la propuesta por Williamson: solamente crecieron un 30% entre 1781 y
1851, aumento que se concentró en las dos décadas finales del
periodo. Esta sensible diferencia se debe, según Feinstein, a una
menor disminución del coste de la vida entre 1810 y 1851 (por
diferentes criterios de ponderación y por la inclusión de productos
diferentes a los que figuraban en el índice escogido por Williamson)
y a la aceptación de unas tasas de paro más altas, que
incluyen el desempleo estacional en la agricultura. Además, para este
autor también habría que considerar el aumento del número de
personas dependiente de cada trabajador y el efecto reductor de los
ingresos por ayudas que tuvo la ley de pobres de 1834, por lo que la
mejora de los ingresos de la población trabajadora fue incluso menor.
Fuente: C.E. Feinstein, "Pesimism perpetuated. real wages and
the standard of living in Britain during and after the Industrial
Revolution", Journal of Economic History, 58, 3 (1998), p. 643
-
6 El consumo
semanal de alimentos: escasas evidencias de mejora en la primera mitad
del siglo XIX. La inexistencia de datos globales sobre consumo y los
poco satisfactorios resultados obtenidos del análisis de los
productos de importación que dejaron rastro estadístico (por estar
sujetos a impuestos) han conducido a algunos investigadores a
centrarse en el estudio de los presupuestos domésticos. Los datos que
aquí figuran señalan hasta 1841, inclusive, un descenso del
consumo de pan en beneficio de las patatas y una escasa presencia de
carne y leche en la dieta de las familias trabajadoras. Fuente: D.J.
Oddy, "Food, drink and nutrition", en The Cambridge Social History, vol. 2,
Cambridge, C.U.P., 1990, p. 269
-
7 Una visión
satírica de la adulteración de los alimentos. La adulteración de
alimentos constituyó un grave y persistente problema, favorecido por
la dependencia del trabajador respecto al tendero (que era quien
podía fiarle) y por la falta de una legislación que sancionase el
fraude alimenticio. La caricatura alude al ingenio desarrollado por
los comerciantes para adulterar de las más diversas maneras (arena
en el azúcar, agua en la leche, yeso en la harina o ácido sulfúrico
en el vino, son los ejemplos ilustrados) los alimentos, con perjuicio para la salud
de los consumidores. Fuente: Neil Tonge,
Industrialisation and society 1700-1914, p. 120
-
8 El reparto de
la renta: la profundización de las desigualdades. La tendencia en la
distribución de la riqueza que sugieren las estadísticas compiladas
antes y durante la revolución industrial es la de un incremento de
las diferencias, de acuerdo con la curva en U (aumento de la
desigualdad - estabilización - disminución de la desigualdad) del
modelo de distribución de la riqueza propuesto por Kuznets para el
curso del desarrollo económico. Así, la primera mitad del siglo XIX
supondría el aumento de las distancias entre ricos y pobres (el 10%
de la población de mayores rentas dispone de más del 50% de la
riqueza). Lo que no está claro es a partir de qué momento de la
segunda mitad del siglo XIX comienza a revertirse esta tendencia. Fuente: H.P
Brown, Egalitarianism and the generation of inequality, Oxford,
Clarendon Press, 1991, p. 312
The life of the industrial worker in
Nineteenth Century England contiene
una buena selección de informes y comparecencias ante comités
parlamentarios encargados de examinar las condiciones de vida de la
población trabajadora británica, tomados de un libro publicado en
1930 Dos
artículos en formato pdf (legibles con Acrobat), ambos publicados en
Refresh,
introducen en la discusión sobre la evolución de las condiciones de
vida:
-
Floud, Standards of living and
industrialisation, n. 6 (1988)
-
Kirby, The standard of living debate and
the Industrial Revolution, n. 25 (1997)
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N La
dificultad de llegar a resultados claros en la medición de aspectos como
los salarios reales, el consumo o la renta ha impulsado la búsqueda de
otros indicadores sociales. La mortalidad, la estatura de la población y
el grado de alfabetización son algunos de los aspectos, también
susceptibles de cuantificación, que se han estudiado. Los cuadros y
gráficos adjuntos proporcionan información al respecto
-
1 Tasas de
mortalidad infantil en nueve parroquias, 1813-1836. Los datos
conjuntos de estas nueve parroquias urbanas del norte de Inglaterra
muestran un significativo aumento de la TMI a lo largo del
periodo analizado (1813-1836), que invita a pensar en el deterioro de
las condiciones sanitarias y medioambientales en los centros urbanos
industriales durante el progreso de la revolución industrial. Fuente:
Paul Huck, Infant mortality and living standards of english workers
during the Industrial Revolution", Journal of Economic History,
vol 55, 3 (1995), p. 534
-
2 Evolución
de la esperanza de vida en las ciudades, 1801-1901. Los datos
ponderados correspondientes a las ciudades provinciales de Inglaterra
y Gales mayores de 100.000 habitantes ofrecen una trayectoria mucho
menos optimista de la que se suponía años atrás: hasta más allá
de 1871 no se recupera la esperanza de vida perdida en la década de
1830. Obsérvese también la conocida sobremortalidad de las ciudades,
que perdura, atenuándose, a lo largo de todo el siglo XIX. Fuente:
Simon Szreter y Graham Mooney, "Urbanization, mortality, and the
standard of living debate: new estimates of the expectation of life at
birth in nineteenth-century British cities", Economic History
Review, LI, 1 (1998), p. 105
-
3 Esperanza de
vida al nacer en las mayores ciudades de Inglaterra, 1851-1901. El
desglose de los datos de esperanza de cada una de estas grandes
ciudades inglesas y la comparación con la esperanza de vida del
conjunto de Inglaterra en las mismas fechas permite precisar mejor
la trayectoria observada en el anterior gráfico. Las mejoras en la
esperanza de vida no se producen hasta la década 1871-80 (excepto
Bristol) y todas ellas presentan sistemáticamente (excepto Bristol)
esperanzas de vida menores que las del conjunto de Inglaterra. Los
peores resultados los obtienen, de forma constante, Manchester y
Liverpool, las dos grandes ciudades de mayor tamaño tras Londres y a
las que múltiples testimonios e indicadores sitúan sistemáticamente
como las más negativamente afectadas por los inconvenientes de la
industrialización. Fuente:
Simon Szreter y Graham Mooney, "Urbanization, mortality, and the
standard of living debate: new estimates of the expectation of life at
birth in nineteenth-century British cities", Economic History
Review, LI, 1 (1998), p. 88
-
4 Altura de los
reclutas del ejército y la marina británicos. Aun aceptando la
representatividad de las estadísticas de reclutamiento (los reclutas,
voluntarios, son mayoritariamente de extracción popular; la
población de estatura más baja
queda excluida pero los cálculos corrigen este
efecto), sorprende la muy tardía reducción de la altura de estos
reclutas, que afecta a los nacidos entre 1840 y 1870. Komlos,
otro especialista en el tema, efectuó posteriormente (Economic
History Review, XLVI, 1, 1993) una reelaboración de estos datos,
con el resultado de dos sucesivos descensos de población en las
cohortes nacidas en la segunda mitad del siglo XVIII y entre 1830 y
1850. Fuente: R. Floud, K. Watcher y A. Gregory, Height, health and
history: nutritional status in the United Kingdom 1750-1980,
Cambridge, CUP, 1990 p.
127
-
5 Estatura de
los trabajadores ingleses nacidos entre 1770 y 1815. El análisis de
una fuente distinta, los más de 11.000 penados transportados a Nueva
Gales del Sur, ofrece un descenso de la estatura de esta población
(en su mayoría de extracción popular) en las décadas iniciales de
la revolución industrial, descenso más notable en las zonas urbanas. Fuente:
S. Nicholas y R.H. Steckel, "Heights and living standards of
English workers during the early years of industrialization,
1770-1815" Journal of Economic History, 51, 4 (1991), p. 948
-
6 Estatura de la
población delincuente 1812-1857. Esta muestra de la población
inglesa convicta de delitos, que cubre los nacidos entre 1812 y 1857,
puede leerse como la continuación del gráfico 4. Tras un cuarto de
siglo de estabilización, se produce un nuevo descenso, que sitúa la
talla media de los hombres casi 2 pulgadas (unos 5 cms.) por debajo de
la que tenían al iniciarse la década de 1770: la reducción de la altura se produce
entre 1837 y 1852. Tal evolución, cuya consistencia se ve reforzada
por el comportamiento paralelo de las mujeres nacidas entre 1812 y
1857, está mucho más cerca de la lectura de Komlos que de los
análisis de Floud, Watcher y Gregory. Fuente: P. Johnson y S. Nicholas, "Male and
female living standards in England and Wales, 1812-1857: evidence from
criminal height records", Economic History Review, LXVIII, 3 (1995) p. 477
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7 Evolución del
analfabetismo masculino, 1790-1835, rural y urbano. La
alfabetización, medida por la capacidad para firmar, también ha sido
tenida en cuenta como indicador de las condiciones de vida e
igualmente se ha recurrido a las fuentes penales para averiguarla. En
este caso, los más de 7.000 convictos ingleses deportados a Nueva
Gales del Sur ofrecen una lectura ambivalente de la
industrialización: descenso inicial y posterior aumento del
analfabetismo, más marcado en el caso de los hombres de procedencia
urbana. Los datos figuran en medias móviles de cinco años y las
fechas del gráfico corresponden al momento en el que la población
estudiada tenía 10 años. Fuente: S.J.
Nicholas y J.M. Nicholas, "Male literacy, 'deskilling' and the
Industrial Revolution", Journal of Interdisciplinary History, 1
(1992), p. 9
-
8 Evolución del
analfabetismo masculino, 1790-1835, según el grado de
especialización de los trabajadores. Este gráfico, procedente del
mismo trabajo, muestra que el retroceso en el grado de alfabetización
comprobado en el anterior gráfico, afectó a los trabajadores con
independencia de su grado de especialización. Los diversos estudios
sobre el tema, aunque señalan que en algún momento se produjo un
retroceso en el grado de alfabetización de la población, a
relacionar con una menor oferta de escuelas en las áreas industriales
(no suplidas ni por las escuelas establecidas en las fábricas ni por
las escuelas dominicales de las confesiones religiosas), no coinciden
en cuándo tuvo lugar este empeoramiento. Fuente: S.J.
Nicholas y J.M. Nicholas, p. 14
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O
Comparación de niveles de vida en 1860, de acuerdo con las tablas de la
UNESCO. Este cuadro, cuyos datos hay que tomar con las reservas propias de
la dificultad de cifrar información de tales características, ofrece una
visión matizada de los logros sociales de la revolución industrial: excepto en
ingresos y en derechos civiles, Gran Bretaña no figura a la cabeza de los
países europeos en los diversos indicadores utilizados para medir el
nivel, y las condiciones, de vida. Fuente: N.F.R. Crafts, "Some
dimension of the 'quality of life' during the British industrial
revolution", Economic History Review, L, 4 (1997), p. 628
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