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Economía Población y condiciones de vida Aristócratas y burgueses Trabajadores  Valores victorianos Política Imperio

2. Población y condiciones de vida

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A La población británica experimentó un fuerte crecimiento durante el siglo XIX, que le llevó a cuadriplicar sus efectivos en Inglaterra y Gales. Este crecimiento fue más lento en Escocia y negativo en Irlanda, con una trayectoria peculiar en la que la crisis de la década de 1840 significó un punto de inflexión del que ya no se recuperaría. El gráfico adjunto, Población del Reino Unido, 1801-1911, da cuenta de todo ello. Los datos, correspondientes al año inicial de cada década, son los de la fecha de realización de los censos. Fuente: Esteban Canales, La Inglaterra victoriana, Madrid, Akal, 1999, p. 52

  Population of the British Isles es una página de Internet que ofrece los censos decenales de la población de cada una de las regiones históricas del Reino Unido. Ve a ella pulsando el icono adjunto.

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B La importancia del crecimiento de la población inglesa se observa mejor si lo situamos en una perspectiva temporal amplia, cosa que hacen los dos siguientes gráficos:

  • 1 Evolución de la población inglesa, 1541-1871. La escala logarítmica del eje de las ordenadas facilita la visualización de las proporciones del crecimiento a partir de mediados del siglo XVIII, más elevado que el que se produjo en la fase expansiva tras la crisis de la baja Edad Media. Fuente: E.A. Wrigley y R.S. Schofield, The population history of England 1541-1871, Cambridge, CUP, 1989, p. 207

  • 2 Población de Inglaterra y Gales 1701-1981. De nuevo se aprecia el fuerte crecimiento de la población desde mediados del siglo XVIIII, pero también se observa la disminución de este crecimiento a partir del final de la época victoriana, así como la evolución de la natalidad y la mortalidad, ambas con una clara tendencia al descenso antes de acabar el siglo XIX. Fuente: Rex Pope (ed.), Atlas of British Social and Economic History since c. 1700, Londres, Routledge, 1989, p. 135

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C Los siguientes gráficos y cuadros aportan más detalles sobre la cronología y las razones de la evolución de la mortalidad y la fecundidad:

  • 1 Evolución de las TN y TM en Inglaterra y Gales, 1799-1910. Tres rasgos a destacar: el superávit de nacimientos durante todo el periodo, el estancamiento de la mortalidad durante el tercio central del siglo (que refleja la persistencia de deficiencias sanitarias y medioambientales en unas ciudades en las que reside un porcentaje creciente de la población) y el descenso de ambas tasas en las últimas tres décadas. Fuente: Esteban Canales, La Inglaterra victoriana, Madrid, Akal, 1999, p. 54

  • 2 Causas de la mortalidad en Inglaterra y Gales. Se observa la fuerte reducción en la segunda mitad del siglo XIX del porcentaje de las muertes por enfermedades infecciosas, mayoritarias hacia 1850 y, muy probablemente, antes. Mejoras en las condiciones sanitarias y medioambientales así como en la alimentación pudieron ser algunos de los factores que están detrás de estas cifras. Fuente: R. Woods, The population of Britain in the nineteenth century, Londres, Macmillan, 1992, p. 60

  • 3 Evolución de la tasa de mortalidad infantil (la que afecta a menores de un año) en Inglaterra-Gales y Escocia. Las cifras están dadas en tantos por mil. Como otros indicadores de la mortalidad, la TMI descendió durante el primer tercio del siglo para luego estancarse. Pero en este caso la recuperación no se produce en el último tercio del siglo, época en la que persiste una elevada TMI, unas veinte veces superior a la actual. Los bebés, con menores defensas, son los más expuestos a enfermedades infecciosas y el grupo de edad en el que más tardíamente se hace notar la mejora de los factores responsables de la mortalidad. Al descenso que se produce con el cambio de siglo también pudo contribuir la reducción del número de hijos por matrimonio, que facilitó la concentración de los cuidados maternos. Fuente:  Esteban Canales, La Inglaterra victoriana, Madrid, Akal, 1999, p. 60

  • 4 Evolución de la fecundidad: número de hijos nacidos por matrimonio entre diversos grupos socioprofesionales. Permite comprobar la caída de la natalidad en el último tercio del siglo XIX y cómo esta caída se produce antes y es más significativa entre los grupos acomodados. El que este descenso tenga lugar antes de la reducción de la TMI impide afirmar que la fecundidad bajase porque ya no era necesario tener tantos hijos para asegurar la reproducción. Fuente: M. Anderson, "The social implications of the demographic change", F.M.L. Thompson (ed), The Cambridge Social History of Britain, vol. 2, Cambridge, CUP, 1990, p. 40

  • 5 Distribución de las familias por número de hijos. Es otra forma de apreciar la reducción de la fecundidad: disminuye la frecuencia de las familias numerosas a partir de finales del siglo XIX, un descenso que se continúa a lo largo del siglo XX. En la primera cohorte observada (década de 1870) las familias con cuatro o más hijos son las más abundantes. Fuente: Anderson, "The social implications", p. 43

Dos secciones de A vision of Britain through time: Population y Life and Death. contienen tablas, mapas y gráficos (elaborados a partir de la información censal) sobre la población británica del siglo XIX, tanto generales como regionales.

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D El crecimiento de la población se acumula en las ciudades, algunas de ellas (típicamente industriales) con una demografía explosiva. Los materiales incluidos en este apartado dan cuenta del fenómeno:

  • 1 Distribución de la población de Inglaterra y Gales según el tamaño de la población de la localidad de residencia, 1801-1901. Permite apreciar el rápido ritmo de urbanización del país, que cuadriplica durante el siglo XIX la proporción de moradores en núcleos mayores de 100.00 habitantes y reduce en un tercio el porcentaje de residentes en localidades de menos de 2.500 habitantes. Fuente: F. Bédarida, A social history of England 1851-1975, Londres, Methuen, 1979, p. 17

  • 2 Evolución de la población de las principales ciudades británicas, 1801-1901. Destacan el gigantismo de Londres y el rápido crecimiento (superior al de la capital británica) de ciudades típicamente industriales, aunque en estos casos se trata de ciudades con una población de partida relativamente pequeña. Fuente: C. Cook y J. Stevenson, The Longman handbook of modern British history 1714-1980, Londres, Longman, 1983, p. 100

  • 3  La imagen de la izquierda muestra una de estas ciudades, Sheffield, a mediados del siglo XIX. Situada entre varios cursos de agua, la ciudad se había beneficiado de este emplazamiento para destacar desde antiguo en la producción artesanal de cuchillos y otros utensilios metálicos. A lo largo del siglo XIX transformó esta actividad en una moderna industria metalúrgica, con acerías y talleres en las que se fundía y trataba el metal. Esta floreciente producción permitió a Sheffield triplicar la población a lo largo de la primera mitad del siglo y dio a la ciudad el perfil de urbe industrial que recoge el grabado, en el que las chimeneas de las fábricas constituyen las muestras arquitectónicas más sobresalientes. Un perfil similar al de otras ciudades de sus características. Fuente: Michael Scott-Baumann, Reforming Britain 1815-1850, Londres, Hodder Murray, 2006, p. 4

  • 4 Mapas mostrando el crecimiento de las principales ciudades británicas. Visualizan la concentración de ciudades en áreas industriales, principalmente en los Midlands (una extensa región en torno a Birmingham) y en en el triángulo Liverpool-Leeds-Sheffield, con centro en Manchester. Fuente: Pope, Atlas, p. 171

  • 5 Influencia del crecimiento natural y de la inmigración en el crecimiento de la población británica. Una parte importante, pero decreciente, del intenso aumento de población en las ciudades se debe a la inmigración, en especial de las áreas rurales vecinas aunque también de procedencia más lejana (Irlanda). Más allá de los porcentajes que representa la inmigración (del 60% al 40%), su importancia para el crecimiento futuro de las ciudades radica en que se trata de población mayoritariamente joven. Contribuye por ello a asegurar el crecimiento vegetativo de las localidades en que se asienta, lo que ayuda a explicar el aporte nada despreciable de éste (entre el 40% y el 60%) al aumento de tamaño de las ciudades, pese a la elevada mortalidad que se da en los centros urbanos. Fuente: J.C. Williamson, Coping with the city grown during the British Industrial Revolution, Cambridge, CUP,, p. 24

La Spartacus Internet Encyclopedia incluye dos secciones dedicadas a las ciudades, ambas con imágenes:

  • Towns and Cities, con archivos con testimonios literarios e imágenes de época sobre las principales ciudades británicas.

  • London in the 19th Century, con imágenes de algunos de los edificios más característicos de Londres a comienzos del siglo XIX.

La Victorian web recoge en el apartado London Building and monuments una amplia selección de ilustraciones de época (fotos, postales) del Londres victoriano. 

  • De ahí procede la fotografía de la izquierda (1), una vista de Trafalgar Square tomada hacia 1885.

Un contrapunto a esta cara oficial y monumental de las ciudades lo ofrecen las vistas de las áreas contaminadas y deprimidas de las zonas industriales. Algunas imágenes de este tipo (2 y 3) figuran en 

  • Image of the Industrial Era in Great Britain, que ofrece un conjunto de imágenes sobre la industrialización: paisajes industriales, con chimeneas humeantes y polución; escenas de trabajo en el interior de las fábricas. Forma parte de The Industrial Revolution and the Railway System, lugar dirigido por Robert Schwartz, profesor del departamento de Historia del Mount Holyoke College (USA). Las dos imágenes miniaturizadas en la izquierda de la pantalla proceden de allí. 

También hay en la red un buen conjunto de mapas de Londres. Entre ellos:

  • Greenwood's Map of London 1827 es un antiguo mapa de Londres (1827), preparado por Mark Annand en formato electrónico. Se despliega en numerosos planos que permiten observar con una precisión aceptable el trazado urbano y se acompaña de un callejero. Pulsando la pantalla de la izquierda (1) se accede al mapa conjunto de Londres, desde el que se puede navegar por otros sectores de la ciudad.

  • Map of John Snow's London in 1859 es otro mapa muy detallado de Londres, integrado en una web sobre el epidemiólogo de este nombre, desplegable en seis partes.

  • Menos detallado, pero ilustrativo del Londres victoriano, es este tercer mapa (2), reproducido en miniatura a la izquierda, que muestra el Londres de Dickens. Pertenece a la David Perdue's Charles Dickens page e incluye el comentario de los lugares londinenses de interés para la vida y obra del escritor.

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E Fruto de su rápido crecimiento y, sobre todo, de la inexistencia o insuficiencia de políticas reguladoras, las ciudades tienen numerosas deficiencias en infraestructuras e higiene, razones por las cuales la mortalidad en ellas es más elevada que en el medio rural. Los siguientes cuadros y gráficos ilustran estas diferencias:

  • 1 Natalidad y mortalidad en áreas urbanas y rurales de Inglaterra y Gales, 1838-1870: hay una diferencia apreciable (un 25% aproximadamente) entre la tasa de de mortalidad urbana y la tasa de mortalidad rural, que se mantiene a lo largo de los tres recuentos del tercio central del siglo. Pero las diferencias en el movimiento vegetativo (natalidad menos mortalidad) de la población resultan atenuadas por la mayor TN de las ciudades, probablemente debida a una estructura de edades con mayor presencia de mujeres en edad reproductora, gracias al aflujo de inmigrantes jóvenes. Fuente: J.G. Williamson, Coping with the city grown during the British industrial revolution, Cambridge, CUP, 1990, p. 12

  • 2 Relación entre esperanza de vida y densidad de la población en Inglaterra y Gales, 1861: cuanta mayor es la densidad menor es la esperanza de vida. Son las ciudades las que presentan las densidades más altas y, entre ellas, Manchester y Liverpool, individualizadas en el gráfico, son las de más corta esperanza de vida Fuente: Robert Woods y Andrew Hinde, "Mortality in Victorian England: models and patterns", Journal of Interdisciplinary History, XVIII, 1 (1987), p. 48

  • 3 Relación entre mortalidad infantil y densidad de la población en Inglaterra y Gales, 1861: también la mortalidad infantil crece con la densidad, por lo que son las ciudades las más perjudicadas y, de nuevo, Manchester y Liverpool figuran destacadas. Fuente: Woods y Hinde, "Mortality in Victorian England", p. 49

Los siguientes sitios proporcionan información de cierto interés sobre estas cuestiones:

  • 19 century city es una web de Z. Ashe alojada en la Universidad británica de St. Andrews y dedicada a las ciudades inglesas durante el siglo XIX. Ofrece información sobre diversos aspectos del Londres y Manchester de aquella época: población transporte, vivienda y salud, orden público, trabajo, educación, condiciones de la mujer. Incluye breves introducciones sobre estas cuestiones, acompañadas de una cuidada selección de imágenes. Una de ellas se recoge en la figura adjunta (1), reproducción de una acuarela del pintor británico J.L. Stewart. Esta vista de la Jacob's Island, en Bermondsey, en las afueras de Londres, permite comprender las deficiencias sanitarias y los problemas de salud de la población que vivía en tales áreas.

  • The city as hero es el título de un curso de Susan R. Horton (Univ. Massachussets, Boston) dedicado a estudiar la vida cultural y literaria de la ciudad de Londres en la época victoriana, en el que figuran diversas aportaciones (desarrolladas por estudiantes del curso) sobre aspectos sociales de la vida en Londres.

  • Sobre la salud pública en Gran Bretaña durante la revolución industrial y la forma en que se abordaron los problemas relacionados con ella hay información de carácter general en la sección Public Health de la Peel Web, a cargo de Marjorie Bloy. El lugar incluye algunos textos e ilustraciones de época. La de la izquierda (2), una caricatura que denuncia el estado del agua del Támesis de la que se abastece la población de Londres, está tomada de la mencionada web.

  • Nineteenth-Century British Public Health Overview es una sección de la Victorian Web. Trata en más de veinte archivos de texto e imágenes sobre la salud, las condiciones sanitarias y medioambientales y las enfermedades epidémicas de la época victoriana

  • Social Policy Pamphlets es una colección de folletos de historia social (a partir del siglo XVIII, aunque en su mayoría del siglo XIX y comienzos del XX) albergada en la London School of Economics, que en su mayor parte se ofrece digitalizada (formato pdf, legible con Acrobat) y en libre acceso. Predominan los títulos dedicados a la ley de pobres y a las condiciones sociales (salud, vivienda, pensiones, desempleo). Pulsando la pantalla de la izquierda (3) se accede a la dirección en la que se halla el texto Distress in East London, publicado en 1867 en el Times, uno de los diversos folletos de la colección.

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F Las condiciones de alojamiento de la población trabajadora urbana son muy malas: por lo general se agrupa en los centros urbanos degradados (de los que huye la población acomodada) y ocupan casas carentes de espacio y ventilación adecuados. La iniciativa privada, a quien se confió casi exclusivamente la construcción de viviendas durante buena parte del periodo, no se preocupó por un sector de la población con escasos recursos, por lo que bastantes de los trabadores urbanos tuvieron que residir en sótanos y buhardillas o compartir pisos de alquiler con otras familias. Solamente en el mejor de los casos pudieron habitar viviendas de nueva, pero precaria, construcción, adosadas por la parte trasera a otras viviendas (back-to-back), sin espacio suficiente para la ventilación.

  • How it was in central Birmingham c 1850-1914, una web de Sarah Hincksman que lleva algún tiempo sin estar operativa, tiene un apartado dedicado a la vivienda en esta ciudad británica, al que pertenecen las dos imágenes miniaturizadas de la izquierda. La primera (1) corresponde a Lichfield Street, hacia 1870. La segunda (2) muestra un patio de Thomas Street, demolido en 1876.

  • Howsing & town planning es una sección de la parte de la web PortCities UK Home  dedicada a Liverpool. Incluye una breve información sobre las condiciones del a vivienda obrera en Liverpool, acompañada de numerosas fotografías de época. Otra sección de la misma web, Social conditions in the 19-century port, informa sobre la situación en el área portuaria de Londres, también con inclusión de imágenes.

 

Los inmigrantes irlandeses, presentes sobre todo en las ciudades británicas cercanas a la costa occidental (Liverpool, Manchester...), en algunas de las cuales llegan a superar ampliamente el 10% de la población, son a su vez quienes disponen de peores alojamientos y desempeñan las peores ocupaciones. Su resistencia a la aculturación, favorecida por la conciencia de sus propias peculiaridades (en especial la religión católica) y por la búsqueda de apoyo en las redes familiares y comunitarias, reforzó su discriminación y el desarrollo de prejuicios contra estos inmigrantes.

  • 1 La peor parte de Liverpool, 1841. En esta zona las condiciones de habitabilidad (con una media de casi un quinto de la población viviendo en sótanos) y de hacinamiento (con una media de más de 6 personas por vivienda, siendo ésta de reducidas dimensiones) son evidentes. Como también lo es la alta proporción de irlandeses que viven en ellas, claramente superior al 50% como media y hasta del 90% en los peores lugares. Fuente: Richard Dennis, English industrial cities of the nineteenth century. A social geography, Cambridge, CUP, 1984, p. 60

  • 2 Los irlandeses en Gran Bretaña. Dos rasgos a destacar: a) la fuerte presencia de nacidos en Irlanda en algunas de las localidades de la Inglaterra industrial, una presencia todavía mayor si se tuviesen en cuenta los descendientes de estos irlandeses, que siguieron conservando con fuerza su identidad original; y b), su ocupación en los trabajos menos cualificados, en los que representan un porcentaje muy superior al que les correspondería por su entidad numérica. Fuente: Dennis, English industrial cities, p. 232

El artículo de Lisa Connell, The ultimate scapegoat: a study of the Irish in England during the early nineteenth century, inserto en The city as hero, proporciona información sobre estos irlandeses y el trato que recibieron

 
 
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G Los sectores populares urbanos, que residen principalmente en los centros urbanos degradados y se alojan en viviendas inadecuadas, son quienes más padecen la sobremortalidad que se da en las ciudades:

  • 1 Edad media al fallecer en varias áreas británicas hacia 1840. Las desigualdades ante la muerte son muy acusadas: a) según el área de residencia: entre áreas o pequeños centros rurales y las localidades de la Inglaterra industrial las diferencias en la duración de la vida son, para un mismo grupo socioprofesional, en torno a 2 a 1; b)  dentro de cada localidad es la población trabajadora quien tiene una menor esperanza de vida, poco más de la mitad que los sectores más acomodados. Todo ello da como resultado una duración de la vida sorprendentemente corta entre la población trabajadora de las ciudades, en parte debida a la muy fuerte mortalidad en los primeros tramos de edad. Fuente: E. Chadwick, Report on the sanitary condición of the labouring population of Great Britain (1842), Edimburgo, Univ. Press, 1965, pp. 220-241

  • 2 Impacto de las epidemias de cólera en Londres. El cuadro recoge la mortalidad causada por tres de las cuatro epidemias de cólera que azotaron la ciudad en el segundo tercio del siglo XIX (la primera de ellas se produjo en 1832). La sobremortalidad de los pobres también se observa aquí: las diferencias de mortalidad entre zonas pobres (las cuatro primeras de la relación) y zonas acomodadas (las cuatro restantes) es muy notable. El cólera se cebó en las ciudades, donde en pocos meses produjo un notable aumento de la mortalidad, pero tuvo una distribución muy desigual (como puede verse en el cuadro). A largo plazo, causó menos muertes que otras enfermedades (tuberculosis, tifus), si bien su impacto psicológico fue considerable, por las características aparatosas (diarrea) y la rapidez en el curso de la enfermedad. Fuente: F.B. Smith, The people's health, 1830-1910, Londres, Weidenfeld and Nicolson, 1990, p. 231

  • 3 Relación entre mortalidad infantil y pobreza en Londres (hacia 1890): son los distritos con mayores porcentajes de pobreza (por lo general en el centro de la ciudad) los que tienen una mayor tasa de mortalidad infantil. Las diferencias en los porcentajes de pobreza y en las TMI son importantes entre unos y otros distritos, pese a lo avanzado de la fecha. Fuente: R. Woods y J. Woodward, "Mortality, poverty and the environment", en Woods y Woodward (eds.), Urban disease and mortality in nineteenth-century England, Londres, Bastford, 1984, p. 25 

Las epidemias de cólera y su impacto en el Londres de mediados del siglo XIX se abordan en John Snow - a historical giant in epidemiology. En esta página dedicada al anestesista y epidemiólogo británico John Snow figura un texto de R. J. Morris sobre las epidemias de cólera en Londres y varios mapas del suministro de agua potable y del trazado urbano de la ciudad en la década de 1850. Marca el icono adjunto para acceder a esta web o pulsa la pantalla de la izquierda si quieres ir a la primera parte del texto de Morris

 
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H Las pésimas condiciones de higiene y vivienda y sus consecuencias negativas sobre la población trabajadora que las sufría fueron indicadas por diversos observadores desde antes de mediados del siglo XIX. En muchos de los casos esta constatación se acompañó de consideraciones sobre la salud moral de la población expuesta a tales circunstancias y las peticiones de intervención de los poderes públicos se fundamentaron, a un tiempo, en términos sanitarios y morales, algo nada extraño en una época en la que se consideraba que pobreza y vicio andaban de la mano.

  • 1 Una temprana advertencia sobre la miseria física y moral de las ciudades. Antes de que Chadwick diese a conocer su detallado informe sobre el estado de la salud pública otros observadores habían alertado a la opinión de las circunstancias que se daban en las ciudades. Uno de los primeros fue James Kay-Shuttleworth, que en 1832 publicó The moral and physical condition of the working classes employed in the cotton manufacture of Manchester, donde ponía de relieve la relación entre enfermedad y condiciones de vida. Fuente: Eric Evans, The birth of modern Britain 1780-1914, Londres, Longman, 1997, p. 140

  • 2 El Informe de Chadwick. Pero fue esta obra la que tuvo más impacto sobre la opinión de la época y sobre la adopción de las posteriores y tímidas medidas de reforma sanitarias contenidas en el Public Health Act de 1848. Edwin Chadwick, un funcionario influido por las ideas utilitarias de Bentham, ya era conocido por su participación en la elaboración de la reforma de la ley de pobres (1834) cuando en 1842 publicó el Informe. En éste muestra estadísticamente el impacto que sobre la salud tiene el deteriorado medio urbano y aboga por una intervención de los poderes públicos en el saneamiento de las ciudades. Breve biografía de Chadwick en Edwin Chadwick. Priti Joshi analiza en The Dual Work of "Wastes" in Chadwick's Sanitary Report algunas de las características del informe. Fuente: E. Chadwick, Report on the sanitary condición of the labouring population of Great Britain (1842), Edimburgo, Univ. Press, 1965

  • 3 La denuncia de Engels. Friedrich Engels, hijo de un fabricante alemán, fue enviado por su padre a Manchester para familiarizarse con las prácticas de aquella ciudad industrial. Allí conoció de primera mano la realidad de la vida de la población trabajadora, denunciada en este libro, en el que abundan los detalles sobre las condiciones de trabajo, la adulteración de alimentos y las deficiencias de la vivienda obrera. A diferencia de los restantes textos recogidos aquí, no hay un lamento por la pérdida de moralidad de los pobres. Desde la imagen de la izquierda se accede al texto completo, en inglés, de la obra, incluido en el Marx & Engels Internet Archive. Fuente: F. Engels, La situación de la clase obrera en Inglaterra (1845), Buenos Aires, Editorial Futuro, 1965, pp. 46-49

  • 4 Pocos años más tarde, un hombre con tan buen conocimiento de causa como Robert Baker (1803-1880), médico e inspector de fábrica, se quejaba en una conferencia dada en medios eclesiásticos de Bradford de las deficientes condiciones sanitarias de los barrios y viviendas obreras y del desinterés de las clases altas por esa situación. El texto se publicó en 1851 con el título The present condition of the working classes, generally considered. Fuente: J.T. Ward (ed.), The factory system, vol. II: The factory system and society, pp. 30-31, Nueva York, Barnes & Noble, 1970, pp.30-31

  • 5 La salud física y moral de Londres. En este artículo aparecido en el periódico londinense The Times en 1851 se refleja, junto a la preocupación por la erradicación de las zonas miserables de la ciudad, consideradas ante todo un foco de inmoralidad, el desconocimiento que el honrado ciudadano tiene del otro Londres, el de las zonas habitadas por una población extraña y peligrosa a ojos de las clases acomodadas. Fuente: Times, 8 agosto 1851. Tomado de Extracts from the Times

   
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I La pobreza adquiere en el mundo que surge de la revolución industrial unas características masivas y constituye una amenaza que planea sobre el conjunto de la población trabajadora. El sistema tradicional de asistencia a los pobres, válido para una sociedad paternalista y estática, resulta inapropiado para la nueva sociedad en la que se impone la filosofía liberal y en la que la concentración de población trabajadora desborda el marco institucional de la antigua ley de pobres. La nueva ley de pobres es la respuesta del estado a esta nueva situación. Para recibir asistencia pública el pobre ha de aceptar las humillantes condiciones en que ésta se ofrece: el internamiento en la workhouse.

  • 1 Crítica de Ricardo a la legislación sobre la pobreza. Desde las nuevas ideas del liberalismo económico de las que David Ricardo era uno de los más importantes representantes, el antiguo sistema de asistencia a la pobreza, que permanecía en lo esencial inalterado desde el comienzo del siglo XVII, resultaba contraproducente y caro. Contraproducente porque distorsionaba las leyes del mercado al asegurar a los pobres residentes en cada parroquia la asistencia, lo que desincentivaba la busca de trabajo y favorecía la reducción de los salarios ofrecidos por los patronos. Caro porque el mantenimiento de esta población pobre sin estímulos corría a cargo de los contribuyentes. También Malthus y Bentham criticaron la ayuda tradicional a la pobreza con argumentos similares. Para el primero la ayuda externa a los pobres creaba pobreza al fomentar los matrimonios tempranos y la amplia descendencia entre familias sin recursos. Fuente: David Ricardo, Principles of political economy and taxation (1817), reproducido en Eric Evans, The birth of modern Britain 1780-1914, Londres, Longman, 1997, p.  39

  • 2 Estas críticas eran compartidas por los whigs, bajo cuyo gobierno se creó en 1832 una comisión encargada de recabar información sobre el estado de la asistencia a la pobreza y ofrecer medidas para su reforma. La comisión, que tenía como miembros más relevantes a William Nassau Senior y a Edwin Chadwick, ambos partidarios del liberalismo) presentó a comienzos de 1834 un extenso informe en defensa de la reforma, en el que se sugería la aplicación del principio de disuasión (less elegibility) a la política de asistencia a la pobreza. El fragmento escogido justifica la adopción de esta política restrictiva. Fuente: Report of the Royal Commission on the Poor Laws, reproducido en S.G. y E.O.A. Checkland (eds.),The poor law report of 1834, Harmondsworth, Penguin, 1974, pp. 334-335

  • 3 La promulgación de una Nueva Ley de Pobres en 1834 se atuvo a las propuestas del informe. El principio inspirador de la ley fue disuadir a los pobres de recurrir a la ayuda institucional, estableciéndose con este fin unas condiciones que hiciesen poco atractiva esta ayuda, excepto en casos de extrema necesidad. Se accede en Internet al texto completo de la ley, en inglés, pulsando la imagen miniaturizada que figura a la izquierda. Fuente: reproducido en Workhouse, web elaborada por Peter Higginbotham

  • 4 Workhouse. La ley contemplaba la generalización de la workhouse como marco en el que los pobres, recluidos voluntariamente y sujetos a las normas de disciplina de estos internados, recibirían comida y alojamiento efectuando a cambio, y en la medida de sus capacidades, algún tipo de trabajo. La imagen miniaturizada de la izquierda permite apreciar el aspecto carcelario de una de estas "casas-trabajo", la de Andover, en 1846, con los internos distribuidos en espacios separados por edad y sexo, incluso en los patios de recreo, una disposición frecuente en las workhouses construidas en los primeros años de aplicación de la ley. La de Andover fue objeto de investigación al hacerse públicos (1845) los malos tratos y el hambre que padecían los internos. Fuente: M.E. Rose, "Poverty and Self-Help: Britain in the Nineteenth and Twentieth Centuries", en New Directions in Economic and Social History (A. Digby, Ch. Feinstein y D. Jenkins, eds.), Londres, Macmillan, 1992, vol II, p. 155

  • 5 El coste de la atención a la pobreza en Inglaterra, 1776-1850. Este gráfico, en el que se diferencia entre costes totales (incluidos los gastos administrativos) y gasto dedicado exclusivamente a los pobres, confirma el encarecimiento del sistema nacional de asistencia a los pobres bajo la antigua ley (aunque en los veinte años anteriores a 1834 se había producido una clara contención) y la reducción de los mismos en los años inmediatamente posteriores. Los datos se han de situar en el contexto del crecimiento de la población (que se dobla durante la primera mitad del siglo XIX), por lo que el gasto per cápita descendió claramente durante buena parte del período. Fuente: Steve King, Poverty and welfare in England 1700-1850. A regional perspective, Manchester, MUP, 2000, p. 81

Hay diversos lugares en la red en los que se aborda la cuestión de la pobreza y su tratamiento durante la época victoriana. Estos son algunos de ellos:

  • Beneath the surface: a country of two nations, es una parte de la sección de historia de la BBC. Ofrece una breve panorámica de la situación de los pobres y del tratamiento de la pobreza en la Gran Bretaña decimonónica

  • The poor, the very poor and the poorest: responses to destitution after industrialisation es un artículo (en formato pdf) de Robert Humphries (Refresh, 24, 1997) en el que se analizan brevemente las respuestas oficiales a la pobreza en Gran Bretaña durante el siglo XIX 

  • Workhouse describe las características y régimen de vida de esta institución británica de asistencia a la pobreza. Incluye el texto completo de la nueva ley de pobres de 1834, imágenes sobre las condiciones de vida de los internos, el recorrido virtual por una workhouse, descripciones literarias y la reproducción en formato audio de las memorias de un antiguo empleado en una workhouse. Por Peter Higginbotham.

  • Union Workhouses; an introduction es un buen análisis del funcionamiento de la asistencia a la pobreza bajo la nueva ley de pobres en una localidad, Swansea

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J  Aunque la aplicación de la ley suavizó el rigor de su letra, fueron muchos los pobres que renunciaron a someterse a la disciplina de la workhouse y quedaron excluidos de la ayuda externa. Por ello las estadísticas oficiales de ayuda a la pobreza subestiman la realidad de la pobreza y su continuidad a lo largo de toda la época victoriana, cuestión esta última que afloró en los estudios de finales de siglo.

  • 1 Número de pobres asistidos en Inglaterra y Gales, 1850-1914: la población atendida bajo la ley de pobres representa un porcentaje decreciente, inferior al 5% durante casi toda la segunda mitad del siglo XIX, la mayor parte de los cuales recibieron ayuda en régimen externo. Además de indicar el relativo fracaso del modelo propuesto en 1834, con la workhouse como pilar, estas cifras, muy por debajo de la realidad de la pobreza, indican la resistencia de la población a recurrir a la ley de la pobres. Fuente: E. Rose, The relief of poverty, 1834-1914, Londres, Macmillan, 1986, p. 50

  • 2 El Londres de Booth (1892): población y pobreza. En contraste con lo observado en las estadísticas oficiales de atención a la pobreza, el extenso estudio de Charles Booth (1889-1903, 17 vols) sitúa al 30% de la población de Londres bajo el umbral de pobreza ya hacia el final del siglo XIX. Se trata de un porcentaje similar al 27% que otro estudio coetáneo (el de Rowntree en 1901) asigna a la localidad de York. Fuente: E. Hopkins, A social history of the English working classes, 1815-1945, Londres, E. Arnold, 1979, p. 143

  • 3 El Londres de Booth (1892): causas de pobreza en el East End.  El mismo estudio desmitifica el origen de la pobreza: en una de las más populosas áreas de Londres, el East End, la pobreza no es achacable a la conducta de quienes la sufren sino, en gran medida, a circunstancias laborales o familiares de las que no son responsables quienes las padecen. Fuente: J.H. Treble, Urban poverty in Britain, 1830-1914, Londres, Methuen, 1983, p. 93

  • 4 El concepto dinámico de pobreza de Rowntree. Fue este investigador quien afinó la noción de pobreza, estableciendo  en 1 libra  y 8 peniques de ingreso semanal por familia media la línea de separación entre la pobreza primaria (por debajo de la cual estaba en peligro la subsistencia) y la secundaria (la que  permitía hacer frente a los mínimos vitales necesarios con una férrea disciplina), e identificó la existencia de ciclos de pobreza: como muestra el gráfico, a lo largo de la vida de una persona al final de la época victoriana existían momentos más propicios para caer en la pobreza extrema (que afectaba permanentemente a un 10% de la población), por lo que ésta era una amenaza real para muchas familias trabajadoras. Fuente: M.E. Rose, "Poverty and self-help", p. 153. 

  • 5 Experiencias de pobreza en siete comunidades: la muestra, familias de siete comunidades inglesas durante el periodo 1770-1838, se distribuye según su grado de dependencia de la ayuda recibida de la ley de pobres o de la caridad. Desde las últimas décadas del siglo XVIII, la proporción de personas que nunca habían recibido algún tipo de ayuda a la pobreza tiende a ser claramente minoritaria. Fuente: Steven King y Geoffrey Timmins, Making sense of the Industrial Revolution, Manchester, MUP, 2001, p. 319

  • 6 Gastos en seguridad social en Inglaterra y Gales. Hay que esperar al triunfo de los liberales en 1906 y a la aprobación del "presupuesto del pueblo" en 1909 para que la cantidad por persona que desde las instancias oficiales se destina a aliviar o prevenir la pobreza alcance y sobrepase las cifras previas a 1834. El giro que entonces se opera traduce el importante cambio en la percepción de la pobreza, durante la época victoriana considerada responsabilidad individual, cambio que los estudios de investigadores como Booth y Rowntree habían contribuido a propiciar. Fuente: Peter Murray, Poverty and welfare 1830-1914, Londres, Hodder & Stoughton, 1999, p. 121

Booth's London Poverty Map es un mapa (desarrollado por Sabiha Ahmad) del Londres de 1889, en 72 paneles desplegabales, mostrando la clasificación de las calles según la condición de sus habitantes

En Poverty, Health and Housing, sección de la Spartacus Internet Encyclopaedia hay información sobre los investigadores y reformadores sociales del siglo XIX que se ocuparon de la pobreza.

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K El submundo de la marginalidad, muy ligado a la pobreza, fue retratado por escritores y cronistas de la época. Charles Dickens fue el autor de más renombre que se fijó en estos ambientes, pero el más notable cronista de los mismos fue Henry Mayhew, a quien se debe una extensa obra en 4 vols, London labour and the London poor.

  • 1 La imagen de la izquierda recoge una caricatura del periódico satírico Punch reveladora de cuál era la visión que de la pobreza y la mendicidad tenía la gente acomodada de la época: detrás de estas situaciones está la dejadez de quien las sufre. La caricatura, acompañada de un comentario, figura en Punch Cartoons: Richard Houston, incluido en The Punch Cartoons Page, una web orientada por Anthony Wohl que alberga varias docenas de caricaturas comentadas de la citada publicación.

  • 2 Fotografía de mujer mendigando en la calle. Procede de la obra del fotógrafo John Thomson (1837-1921), Street life in London (1877) y figura reproducida en London, 1865, sección de Our mutual friend, dedicada a la obra de Dickens del mismo título

Entre los diversos sitios dedicados a Dickens, en los que puede encontrarse información sobre este autor, sus obras y el mundo que reflejan, figuran:

  • The Dickens Project, de la Universidad de California. Desde ella se accede al texto, en inglés, de las obras de Dickens

  • David Perdue's Charles Dickens Page. También permite el acceso, en inglés, a las obras de Dickens

En la red hay dos lugares que reproducen parte de la obra de Henry Mayhew (sin las imágenes que acompañan a su edición impresa):

  • Mayhew London Labour, vol. I contiene la edición electrónica del vol. 1 (1861) de la obra de Mayhew

  • En Beggars and Cheats se reproduce una selección del vol. 4 del texto de Mayhew (1862)

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Las clases trabajadoras fueron también, a ojos de los acomodados, clases peligrosas: en las nuevas aglomeraciones urbanas junto a la pobreza se desarrolló la delincuencia, que hay que relacionar con el clima social conflictivo engendrado por las desigualdades y la falta de perspectivas de la población trabajadora. Los siguientes gráficos muestran el aumento de la delincuencia durante la primera mitad del siglo, las características de estos delitos y su descenso en la segunda mitad del siglo XIX, más por la mejora de las condiciones de vida de la población que por la eficacia de la policía, creada en 1829 en Londres y extendida al resto del país entre esta fecha y 1856.

  • 1 Evolución de la delincuencia a comienzos del siglo XIX. Hay una claro aumento del delito registrado (procesos y acusaciones) durante las tres primeras décadas del siglo XIX (antes de la creación de la policía), a relacionar con la existencia de un clima social más conflictivo. Fuente: C. Emsley, Crime and society in England 1750-1900, Londres, Longman, 1987, p. 30

  • 2 Evolución de los delitos contra la propiedad en Londres, 1830-1890. Los delitos contra la propiedad constituyen una parte importante de los actos delictivos. La tasa de este tipo de delitos experimenta una claro descenso desde mediados del siglo XIX, quizá más debido a la mejora general de las condiciones de vida que a la eficacia preventiva de la policía.  Fuente: David Jones, Crime, protest, community and police in Nineteenth-Century Britain, Londres, Routledge, 1982, p. 125

  • 3 Evolución de la delincuencia contra la propiedad en Manchester, 1830-1890. La reducción de la tasa de delincuencia es más tardía que en Londres, lo que quizá pueda explicarse por el retraso en la mejora de las condiciones socioecónomicas de Manchester. Fuente: Jones, Crime, p. 155

En los siguientes lugares de Ia red hay información que complementa el tema:

  • Crime and the Victorians es un texto de un especialista, Clive Emsley, escrito para una web divulgativa, la que la BBC dedica a la historia

  • The Metropolitan police es un breve artículo de Marjorie Bloy sobre la creación y expansión de la policía, incluido en la Victorian web

  • Crime and its popular manifestations in the nineteenth-century es otro también corto artículo de Lea Smalls, incluido en The city as hero, en el que se aborda el tratamiento dado por la literatura victoriana al mundo de la delincuencia

 

 

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M La evolución de las condiciones de vida durante la revolución industrial ha sido objeto de una densa polémica durante más de un siglo. Optimistas y pesimistas han ido aportando argumentos en uno y otro sentido. La mayoría de los testimonios literarios de la época subrayaron las características negativas que para amplios sectores de la población tuvo la industrialización: textos como los de Chadwick y Engels recogidos en un anterior apartado de esta sección, o las novelas de Dickens, contribuyeron a asentar la imagen del deterioro de las condiciones de vida. Pero, aunque más raros, existieron defensores de las virtudes de la industrialización, como Andrew Ure (1778-1857), autor de The philosophy of manufactures (1835, reeditado en Nueva York, Augustus M. Kelley, 1967; el pasaje reproducido aquí (1) corresponde a la p. 301. Ure atribuía a la malevolencia de los aristócratas contra los industriales la difusión de una opinión negativa del trabajo en las fábricas. No fue hasta la primera mitad del siglo XX cuando en los medios académicos comenzaron a predominar posiciones cercanas al optimismo de Ure sobre las virtudes de la industrialización, fundamentadas ahora en el análisis de evidencias cuantitativas. En la segunda mitad del siglo XX Hobsbawm y Thompson coincidieron, desde planteamientos diferentes entre sí, en considerar que la situación de la población trabajadora empeoró durante las décadas de la revolución industrial. Pero esta visión fue a su vez impugnada en la década de 1980 por historiadores como Lindert y Williamson. En este apartado y en los siguientes se han incluido algunos de los materiales (cuadros y gráficos) de interés para el debate que han aparecido en los últimos años

  • 2 Salarios de trabajadores varones, 1797-1851: la afirmación de la visión optimista. Los salarios reales (descontado el efecto de la variación de los precios) se duplican largamente durante el periodo considerado. El aumento se produce en el transcurso de cuatro décadas (1810-1851), aunque se trata de un aumento desigualmente repartido entre las diversas categorías de asalariados. Fuente: J.G. Williamson, Capitalismo y desigualdad económica en Gran Bretaña, Madrid, Ministerio de Trabajo, 1987, p. 24

  • 3 El cuadro ofrece el detalle de los datos. Los críticos de Williamson han discutido la representatividad de la serie utilizada, por dejar de lado cerca del 50% de los trabajadores (en general los de salarios más bajos), porque el cálculo de la incidencia del paro sobre estos salarios reales resulta discutible y porque también lo es la serie de precios utilizada para obtener tales salarios reales. Fuente: Williamson, Capitalismo y desigualdad económica, p. 23

  • 4 Salario de los trabajadores agrícolas. No todos los asalariados participan de la misma prosperidad: los trabajadores del campo, sujetos a diversas incidencias adversas (desmovilización de combatientes en los ejércitos antinapoleónicos, descenso de los precios y las rentas agrícolas, introducción de maquinaria en algunas faenas agrícolas, continuación del proceso de cercados) apenas si consiguen mejorar sus salarios reales después de 1810, según muestra este estudio regional. Fuente: T.R. Richardson, "The agricultural labourers' standard of living in Lincolnshire, 1790-1840: social protest and public order", Agricultural History Review , 41, 1 (1993), p. 4

  • 5 Índices de salarios reales, 1781-1855: una visión crítica. Para Feinstein los salarios reales en Gran Bretaña evolucionaron de forma bien distinta a la propuesta por Williamson: solamente crecieron un 30% entre 1781 y 1851, aumento que se concentró en las dos décadas finales del periodo. Esta sensible diferencia se debe, según Feinstein, a una menor disminución del coste de la vida entre 1810 y 1851 (por diferentes criterios de ponderación y por la inclusión de productos diferentes a los que figuraban en el índice escogido por Williamson) y a la aceptación de unas tasas  de paro más altas, que incluyen el desempleo estacional en la agricultura. Además, para este autor también habría que considerar el aumento del número de personas dependiente de cada trabajador y el efecto reductor de los ingresos por ayudas que tuvo la ley de pobres de 1834, por lo que la mejora de los ingresos de la población trabajadora fue incluso menor. Fuente: C.E. Feinstein, "Pesimism perpetuated. real wages and the standard of living in Britain during and after the Industrial Revolution", Journal of Economic History, 58, 3 (1998), p. 643

  • 6 El consumo semanal de alimentos: escasas evidencias de mejora en la primera mitad del siglo XIX. La inexistencia de datos globales sobre consumo y los poco satisfactorios resultados obtenidos del análisis de los productos de importación que dejaron rastro estadístico (por estar sujetos a impuestos) han conducido a algunos investigadores a centrarse en el estudio de los presupuestos domésticos. Los datos que aquí figuran señalan hasta 1841, inclusive,  un descenso del consumo de pan en beneficio de las patatas y una escasa presencia de carne y leche en la dieta de las familias trabajadoras. Fuente: D.J. Oddy, "Food, drink and nutrition", en The Cambridge Social History, vol. 2, Cambridge, C.U.P., 1990, p. 269

  • 7 Una visión satírica de la adulteración de los alimentos. La adulteración de alimentos constituyó un grave y persistente problema, favorecido por la dependencia del trabajador respecto al tendero (que era quien podía fiarle) y por la falta de una legislación que sancionase el fraude alimenticio. La caricatura alude al ingenio desarrollado por los comerciantes para adulterar de las más diversas maneras (arena en el azúcar, agua en la leche, yeso en la harina o ácido sulfúrico en el vino, son los ejemplos ilustrados) los alimentos, con perjuicio para la salud de los consumidores. Fuente: Neil Tonge, Industrialisation and society 1700-1914, p. 120

  • 8 El reparto de la renta: la profundización de las desigualdades. La tendencia en la distribución de la riqueza que sugieren las estadísticas compiladas antes y durante la revolución industrial es la de un incremento de las diferencias, de acuerdo con la curva en U (aumento de la desigualdad - estabilización - disminución de la desigualdad) del modelo de distribución de la riqueza propuesto por Kuznets para el curso del desarrollo económico. Así, la primera mitad del siglo XIX supondría el aumento de las distancias entre ricos y pobres (el 10% de la población de mayores rentas dispone de más del 50% de la riqueza). Lo que no está claro es a partir de qué momento de la segunda mitad del siglo XIX comienza a revertirse esta tendencia. Fuente: H.P Brown, Egalitarianism and the generation of inequality, Oxford, Clarendon Press, 1991, p. 312

The life of the industrial worker in Nineteenth Century England contiene una buena selección de informes y comparecencias ante comités parlamentarios encargados de examinar las condiciones de vida de la población trabajadora británica, tomados de un libro publicado en 1930

Dos artículos en formato pdf (legibles con Acrobat), ambos publicados en Refresh, introducen en la discusión sobre la evolución de las condiciones de vida:

  • Floud, Standards of living and industrialisation, n. 6 (1988)

  • Kirby, The standard of living debate and the Industrial Revolution, n. 25 (1997)

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N La dificultad de llegar a resultados claros en la medición de aspectos como los salarios reales, el consumo o la renta ha impulsado la búsqueda de otros indicadores sociales. La mortalidad, la estatura de la población y el grado de alfabetización son algunos de los aspectos, también susceptibles de cuantificación, que se han estudiado. Los cuadros y gráficos adjuntos proporcionan información al respecto

  • 1 Tasas de mortalidad infantil en nueve parroquias, 1813-1836. Los datos conjuntos de estas nueve parroquias urbanas del norte de Inglaterra muestran un  significativo aumento de la TMI a lo largo del periodo analizado (1813-1836), que invita a pensar en el deterioro de las condiciones sanitarias y medioambientales en los centros urbanos industriales durante el progreso de la revolución industrial. Fuente: Paul Huck, Infant mortality and living standards of english workers during the Industrial Revolution", Journal of Economic History, vol 55, 3 (1995), p. 534

  • 2 Evolución de la esperanza de vida en las ciudades, 1801-1901. Los datos ponderados correspondientes a las ciudades provinciales de Inglaterra y Gales mayores de 100.000 habitantes ofrecen una trayectoria mucho menos optimista de la que se suponía años atrás: hasta más allá de 1871 no se recupera la esperanza de vida perdida en la década de 1830. Obsérvese también la conocida sobremortalidad de las ciudades, que perdura, atenuándose, a lo largo de todo el siglo XIX. Fuente: Simon Szreter y Graham Mooney, "Urbanization, mortality, and the standard of living debate: new estimates of the expectation of life at birth in nineteenth-century British cities", Economic History Review, LI, 1 (1998), p. 105

  • 3 Esperanza de vida al nacer en las mayores ciudades de Inglaterra, 1851-1901. El desglose de los datos de esperanza de cada una de estas grandes ciudades inglesas y la comparación con la esperanza de vida del conjunto de Inglaterra en las mismas fechas permite precisar mejor la trayectoria observada en el anterior gráfico. Las mejoras en la esperanza de vida no se producen hasta la década 1871-80 (excepto Bristol) y todas ellas presentan sistemáticamente (excepto Bristol) esperanzas de vida menores que las del conjunto de Inglaterra. Los peores resultados los obtienen, de forma constante, Manchester y Liverpool, las dos grandes ciudades de mayor tamaño tras Londres y a las que múltiples testimonios e indicadores sitúan sistemáticamente como las más negativamente afectadas por los inconvenientes de la industrialización. Fuente: Simon Szreter y Graham Mooney, "Urbanization, mortality, and the standard of living debate: new estimates of the expectation of life at birth in nineteenth-century British cities", Economic History Review, LI, 1 (1998), p. 88

  • 4 Altura de los reclutas del ejército y la marina británicos. Aun aceptando la representatividad de las estadísticas de reclutamiento (los reclutas, voluntarios, son mayoritariamente de extracción popular; la población de estatura más baja queda excluida pero los cálculos corrigen este efecto), sorprende la muy tardía reducción de la altura de estos reclutas, que afecta a los nacidos entre 1840 y 1870.  Komlos, otro especialista en el tema, efectuó posteriormente (Economic History Review, XLVI, 1, 1993) una reelaboración de estos datos, con el resultado de dos sucesivos descensos de población en las cohortes nacidas en la segunda mitad del siglo XVIII y entre 1830 y 1850. Fuente: R. Floud, K. Watcher y A. Gregory, Height, health and history: nutritional status in the United Kingdom  1750-1980, Cambridge, CUP, 1990 p. 127

  • 5 Estatura de los trabajadores ingleses nacidos entre 1770 y 1815. El análisis de una fuente distinta, los más de 11.000 penados transportados a Nueva Gales del Sur, ofrece un descenso de la estatura de esta población (en su mayoría de extracción popular) en las décadas iniciales de la revolución industrial, descenso más notable en las zonas urbanas. Fuente: S. Nicholas y R.H. Steckel, "Heights and living standards of English workers during the early years of industrialization, 1770-1815" Journal of Economic History, 51, 4 (1991), p. 948

  • 6 Estatura de la población delincuente 1812-1857. Esta muestra de la población inglesa convicta de delitos, que cubre los nacidos entre 1812 y 1857, puede leerse como la continuación del gráfico 4. Tras un cuarto de siglo de estabilización, se produce un nuevo descenso, que sitúa la talla media de los hombres casi 2 pulgadas (unos 5 cms.) por debajo de la que tenían al iniciarse la década de 1770: la reducción de la altura se produce entre 1837 y 1852. Tal evolución, cuya consistencia se ve reforzada por el comportamiento paralelo de las mujeres nacidas entre 1812 y 1857, está mucho más cerca de la lectura de Komlos que de los análisis de Floud, Watcher y Gregory. Fuente: P. Johnson y S. Nicholas, "Male and female living standards in England and Wales, 1812-1857: evidence from criminal height records", Economic History Review, LXVIII, 3 (1995) p. 477

  • 7 Evolución del analfabetismo masculino, 1790-1835, rural y urbano. La alfabetización, medida por la capacidad para firmar, también ha sido tenida en cuenta como indicador de las condiciones de vida e igualmente se ha recurrido a las fuentes penales para averiguarla. En este caso, los más de 7.000 convictos ingleses deportados a Nueva Gales del Sur ofrecen una lectura ambivalente de la industrialización: descenso inicial y posterior aumento del analfabetismo, más marcado en el caso de los hombres de procedencia urbana. Los datos figuran en medias móviles de cinco años y las fechas del gráfico corresponden al momento en el que la población estudiada tenía 10 años. Fuente: S.J. Nicholas y J.M. Nicholas, "Male literacy, 'deskilling' and the Industrial Revolution", Journal of Interdisciplinary History, 1 (1992), p. 9

  • 8 Evolución del analfabetismo masculino, 1790-1835, según el grado de especialización de los trabajadores. Este gráfico, procedente del mismo trabajo, muestra que el retroceso en el grado de alfabetización comprobado en el anterior gráfico, afectó a los trabajadores con independencia de su grado de especialización. Los diversos estudios sobre el tema, aunque señalan que en algún momento se produjo un retroceso en el grado de alfabetización de la población, a relacionar con una menor oferta de escuelas en las áreas industriales (no suplidas ni por las escuelas establecidas en las fábricas ni por las escuelas dominicales de las confesiones religiosas), no coinciden en cuándo tuvo lugar este empeoramiento. Fuente: S.J. Nicholas y J.M. Nicholas, p. 14

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O Comparación de niveles de vida en 1860, de acuerdo con las tablas de la UNESCO. Este cuadro, cuyos datos hay que tomar con las reservas propias de la dificultad de cifrar información de tales características, ofrece una visión matizada de los logros sociales de la revolución industrial: excepto en ingresos y en derechos civiles, Gran Bretaña no figura a la cabeza de los países europeos en los diversos indicadores utilizados para medir el nivel, y las condiciones, de vida. Fuente: N.F.R. Crafts, "Some dimension of the 'quality of life' during the British industrial revolution", Economic History Review, L, 4 (1997), p. 628



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© Esteban Canales. Octubre 2006